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Reino Unido

Una nueva ley obligará a los inmigrantes saber inglés y aceptar los valores británicos para combatir el terrorismo

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Jaime Peña


Nada es exactamente igual en el Reino Unido después de descubrirse que Jihadi John, el criminal más buscado del mundo, es Mohamed Emwazi, un londinense de 26 años que se graduó en la Universidad de Westminster y cuya familia, de origen kuwaití, recibió medio millón de euros en ayudas sociales durante dos décadas para adaptarse a su nuevo país. El Gobierno británico ya endureció a finales del año pasado sus leyes antiterroristas, con más control fronterizo, retiradas de pasaportes y más presión sobre las redes sociales, que operan como instrumento para la apología del terror. Pero ahora, según revela The Sunday Telegraph, el ministerio del Interior quiere dar un paso más y atajar también el proselitismo salafista. Se trataría de endurecer la ley para controlar ese territorio difuso, de una cierta alegalidad, que permite, por ejemplo, que en algunas comunidades en plena Inglaterra, la cuna de la democracia, se esté aplicando la «sharia», la versión más rigorista de la ley islámica.
Las nuevas leyes podrían aprobarse este mismo mes, antes de la disolución del Parlamento, porque el próximo 7 de mayo se celebran unas disputadísimas elecciones generales. Entre las medidas figura el obligar a todos los inmigrantes que quieran adquirir la ciudadanía a aprender inglés y abrazar «los valores británicos». Se vigilará que los niños no sean sometidos a lavados de cerebro en los colegios y en las asociaciones musulmanas. También se pretende erradicar esa suerte de justicia paralela que suponen la «sharía» y los tribunales de honor, que muchas veces provocan castigos físicos a las mujeres, mutilaciones genitales y asesinatos por cuestiones de honra.