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Reino Unido

El asesino se convierte en ladrón

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Elena de Ordanza Hontanilla
ana_elena93@msn.com


Justin Robertson se niega a ser sentenciado culpable por el caso Pennie Davis. El hombre de 36 años de edad admitió encontrarse en la zona de New Forest el 2 de Septiembre, fecha en la que fue asesinada la víctima. Sin embargo, ha asegurado que sus intenciones distaban mucho de cometer un asesinato. Sus habilidades le llevaron a efectuar una serie de robos por la zona, asegurando que esa fue su única labor y no robarle la vida a una persona.
El jurado de Winchester Crown ha sido el encargado de dictaminar un veredicto y escuchar las posibles alegaciones del acusado situado en el punto de mira de todo New Forest. A su favor contaba con la presencia de dos defensores que negaban la posibilidad de convertir a Robertson en asesino y mucho menos de conspirar para lograr cometer un asesinato. Benjamin Carr de 22 años y Samantha Maclean de 28 se situaban a la cabeza en la defensa del acusado.
La víctima, Pennie Davis, fue apuñalada a los 47 años de edad el 2 de Septiembre de 2014. El cuerpo sin vida fue hallado por el marido de la asesinada, con el que llevaba poco más de 4 meses, escaso tiempo después de que tuviera lugar el espantoso suceso. Se encontraba dando un paseo por el campo cuando se topó con el cadáver tirado cerca de la maleza y junto al caballo de la propia Pennie Davis, quién había estado cuidando los caballos el mismo día en el que finalizó su vida.
“Me encanta robar, me encantan las drogas, odio matar. Yo no le hago daño a la gente, nunca he pegado a una mujer, ni llevo armas encima. Eran las declaraciones que Robertson se reservaba para el día en el que finalmente tuvo que enfrentarse al jurado y convencerles de su completa inocencia. “Robé en una carnicería, robé ropa de las tiendas. Era gente rica que no sabía cómo no perder la mercancía, pero solo quito cosas, cosas que la gente podrá reclamar a su seguro, así que a ellos no les costaba”


Justin Robertson sigue aún dentro del proceso que permitirá esclarecer si él fue el asesino de una madre de cinco hijos, o por el contrario, es víctima de un complot para hacerle responsable de una muerte. A su favor las declaraciones de su amigo y cómplice Carr, con el que aseguraba tener relación en el mundo de las drogas. El acusado hacía estas declaraciones sobre su compañero: “Ben Carr es una persona muy persuasiva, así que siempre me convencía de que ganaríamos dinero”. El juicio seguirá en marcha y continuará hasta poder afirmar con rotundidad que Justin Robertson es inocente y que, por lo tanto, la población de New Forest debe mantenerse alerta ante la posibilidad de que un asesino ande suelto por sus alrededores.