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Documentos desclasificados muestran que Hitler pasó sus últimos días en la Latinoamérica

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Redacción Express News


Hace algunos días, algunos periódicos latinoamericanos se ha hecho eco de alguna informaciones no muy claras de informes secretos desclasificados por el gobierno americano sobre la vida del líder nazi Adolfo Hitler y que fortalecen la idea de que nunca se suicidó en Alemania, tras el final de la II Guerra Mundial, sino que huyó a Sudamérica, donde vivió 26 años más, para morir tranquilamente en Paraguay.
Los documentos desclasificados de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), antes pertenecientes a la Central de Inteligencia de los Estados Unidos de Norteamérica, descubren que la OSS tenía información sobre la llegada de Hitler a tierras de la Patagonia (Argentina).
Según los documentos, Hitler huyó de Berlín (Alemania) rumbo a España, en 1945, desde donde escapó en un submarino hacia tierras argentinas junto a su esposa, Eva Braun y algunos altos oficiales nazis, para afincarse en tierras de la cordillera de Los Andes.
Otra información que confirmaría la presencia de Adolfo Hitler en Sudamérica, es que uno de los documentos desclasificados señala que la idea del suicidio de Hitler, el 30 de abril de 1945, es un burdo montaje para engañar al mundo.
Esta idea de negocio entre Hitler y la OSS nace para evitar a Rusia. Hitler abandonaría Alemania junto a su esposa y algunos mandos nazis, y Estados Unidos se encargaría de la reconstrucción de Alemania a su merced.
Según los documentos, Adolfo Hitler, a través de sus partidarios alemanes, que eran inmensamente ricos, habría negociado con el gobierno argentino para ser recibido, tener una nueva identidad y poder vivir hasta completar su ciclo natural.
De ser cierta la información que revelan los documentos desclasificados, la novela titulada “Hitler, el hombre que venció a la muerte”, del periodista argentino Abel Basti, cobraría vida propia y pasaría de la ficción a ser una investigación científica.
Basti sostiene que Hitler no se suicidó en Alemania tras perder la guerra, sino que se trasladó a España, en abril de 1945, y desde allí viajó a la Patagonia junto a Eva Braun, en un submarino, con la protección del entonces presidente de facto, Edelmiro Farrell, y de Juan Domingo Perón, su ministro de Guerra, que llegaría después al poder.
Durante los dos primeros mandatos de Perón (1946-1955), Hitler habría vivido en una hacienda próxima a la sureña ciudad argentina de Bariloche, bajo el nombre de Adolf Schütelmayor, de acuerdo con las investigaciones de Basti.
Tras su derrocamiento, en 1955, Perón le habría pedido al dictador paraguayo Alfredo Stroessner que acogiera a Hitler en Paraguay, donde, según el autor, Hitler habría muerto en 1971, y sus restos habrían sido enterrados en la cripta de un búnker subterráneo bajo un edificio hoy ocupado por un hotel.
Los documentos también indican que el arreglo entre Hitler y EE.UU. se dio ante la inminente invasión de Rusia a Alemania, por lo que tras la llegada de los rusos, solo encontraron los supuestos cuerpos de Hitler y Eva Braun, los cuales fueron ocultados y enviados a Rusia.
Entonces, para corroborar la idea de que Hitler vivió 26 años más en Sudamérica, el arqueólogo del estado de Connecticut (EE.UU.), Nicholas Bellatoni, pidió a Rusia permitirle realizar pruebas de ADN en uno de los fragmentos de cráneos recuperados de Hitler y Braun.
Lo que descubrió Bellatoni desató una gran conmoción en las oficinas de inteligencia y en las comunidades académicas. Los resultados del ADN aseguran que el examen no resultó compatible ni con familiares de Adolfo Hitler ni con los de Eva Braun, lo que fortalece la teoría de Basti.
Ahora, solo hay un único camino para confirmar la vivencia de Adolfo Hitler en Sudamérica. Se debe ubicar y destruir el edificio del hotel que se construyó, supuestamente sobre un búnker, en el cual está enterrado el cuerpo de Hitler y su esposa.