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América Latina

El poeta lírico del anti-imperialismo

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Juan Toledo


Karl Marx se había propuesto la tarea que su monumental obra, Das Kapital, fuera leída como una gran narrativa literaria a la manera de El Quijote –una novela que Marx sí supo admirar. No así es resultó ser por necesidad un libro lleno de árido ejemplos sobre producción económica y teoría de la plusvalía; un prosa cuya importancia radica en la interpretación de filósofos de la economía y no en el mero deleite de sus lectores. Pero un libro que sí logró ese proposito de ser prosa poética de la indignación de todo un continente y de varias generaciones fue Las venas abiertas de América Latina del uruguayo Eduardo Galeano recientemente fallecido en su nativa Montevideo de un cancer pulmonar el pasado 13 de abril, Galeano tenía 74 años.


Galeano es sin duda uno de los escritores más eminentes y celebrados de la izquierda latinoamericana. Eduardo María Hughes Galeano decidió tomar el apellido materno como nombre de pluma cuando su popularidad como escritor aumentó. Quizá el éxito inesperado y la sentida retórica anti-imperialista de La venas abiertas  no conjugaban muy bien con el apellido de origen Gales de su padre. Su padre era un trabajador público y su madre administraba una librería. Eduardo se crío un una época, las década de los 40s y 50s, en un Uruguay que ya se presentaba al mundo como uno de los países precursores en el creación del estado de beneficencia.


Su verdadera pasión fue la historia que combinada con una refinada y trabajada vocación periodística produjo no sólo una grandiosa trilogía sobre la historia de América Latina desde la  época precolombina hasta nuestros días titulada Memorias del fuego sino también el mejor libro sobre fútbol que jamás se haya escrito en castellano: A sol y sombra en el que se recuenta, entre otras cosas, la guerra entre salvador y Honduras a raíz de un partido por la eliminación del Mundial de México en 1970. De ese nefasto capítulo de la historia del balompie latinoamericano Galeano anotó “Los señores de la tierra y la guerra no derramaron una gota de sangre, mientras que dos pueblos descalzos vengaron sus mismas desdichas matándose entre ellos con abandono”
Fue un autor prolífico y generoso con sus escritor, por ejemplo muchos de sus textos para radio fueron donados gratuitamente por él a la página de radio pública en al red Radioteca.  Igualmente, fue un escritor que tuvo la valentía de desmeritar su más conocida obra –Las venas abiertas de América Latina- al declarar hace un par de años el La Feria del Libro de Brasilia que “no sería capaz de leer ese libro de nuevo. Esa prosa de izquierda tradicional es pesadísima. No tenía la formación necesaria cuando escribí el libro. No me arrepiento de haberlo escrito pero es una etapa que está superada”


Tal vez le hubiese molestado que ese libro que lo hizo tan famoso y que él mismo auto criticó bien llegue a eclipsar sus mejores y más complejas obras. Es por ello que no deja de ser irónico para un escritor que habló tanto de las desmemoria de nuestro continente, que las personas que más lo celebren sigan siendo aquellos mismas que prefieren olvidar de tajo la propias aseveraciones de Galeano sobre un libro que ni él mismo hubiera vuelto a leer.
Eduardo Galeano, 3 de septiembre 1940 – 13 de abril 2015