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Cultura

​Flores

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Por Lorena Benéitez

Cerca de King’s Cross, existe el centro educativo como expertos floristas -Wagner Kreusch y Helen Dyson-. Es London Flower School (LFS, 2012) -The Generator. 16-20 Wharfdale Road, N1 9RY. 10 am to 6 pm-.

En Westwood -cerca de Bath-, sigue desde 1993, Cath Kidston diseñando la alegría de lo victoriano. Su revolución vintage gestó de todas las cosas memorables en su infancia. Puso en valor lo floral, concretamente las que atesoraba su abuela. Hoy se expande a Asia y en la web.

El pasado 30 de noviembre se celebraba el “Mercado de las Flores” en Madrid por Vogue. La misma firma que en portada mexicana presentaba a Estrella, La Muxe. El tercer género vestido de tradicionales bordados, coloridas flores y fuerte tradición étnica propia en la región de Istmo de Tehuantepec.

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Netflix estrenaba hace tres meses, “La Casa de las Flores” (México, 2018) bajo la invención de Manolo Caro (México, 1985) en la serie cómica. Sabe provocar con la narrativa, los diálogo y enormes brotes de creatividad como parte de nuevos capítulos rodados en localizaciones cercanas al centro de la capital española en su segunda temporada.

Es bien conocida entre la comunidad, el bloque de viviendas en ladrillo del Barrio de Argüelles, bautizada “La Casa de las Flores” (Madrid, 1930-1932) por Secundino Zuazo. Declarado Monumento Nacional (1981). Con estilo útil, higienista y racionalista. Esta arquitectura sobreviviente a la Guerra Civil y residencia de célebres, Pablo Neruda -al ser nombrado cónsul en 1934- o el bioquímico, Severo Ochoa -entre 1931 y 1936-.

Desde la Antigua Fábrica de Tabacos (Madrid, 1780-1792), La Principal (2010) de Tabacalera exhibe “Flores” de Pedro Almodóvar y Jorge Galindo, imprescindibles de la cultura visual universal reunidos en Borox (Toledo) hace dos inviernos. Trabajando en el suelo, a modo de tapiz o a manotazos limpios. Curada por Rafael Doctor (España, 1966) y con cartel de Juan Gatti (Argentina, 1950).

Pedro Almodóvar (España, 1949) sintió vértigo en la invitación. Una amistad que les une desde hace once años. Desde la productora “El Deseo” (1985) y otras, nos muestra el cine como modelo de teatralidad en el séptimo arte, o dicho de otro modo, cine dentro del cine con calidad artificiosa.

Sus mundos de la música, del arte distorsionado con la Movida que marcó el renacimiento de un país libre -Los Costus (1981-1989) con Enrique Naya y Juan José Carrero-, de la moda, de la danza, del toreo -homenajeando a José Tomas, Joselito, Manolete, “El Gallo” o Rafael Gómez Ortega-, de la liturgia católica en los tipos de altares reconstruidos, lo camp dentro de una estética queer o lo kitsch.

Sin olvidar, las obras pertenecientes a la plástica. De ahí, su veintiuna película “Dolor y Gloria” (España, 2019) con la partida del retrato ejecutado por Jorge Galindo, deteniendo el tiempo de la infancia. El elogio a la asistente personal, Lola García. Y tantas referencias de vidas.

En Lavapiés, a espaldas de Tabacalera se ubica La JUAN Gallery (2015) dedicada a la performance. En el programa radiofónico “Encarna Del Arte” -28 de noviembre de 2019- entrevistaron a Jorge Galindo quien afirma trabajar con libertad, sabiendo que los planes se rompen, posibilitando otros caminos que se bifurcarán.

Su manera de jugar con la pintura como forma de habitar nace en el “Comando Madrid” junto a Santiago Sierra, Corto Maltés y Manuel Ludeña Reyes pintando en las calles, sin estudio profesional. Rotulando grafitis.

Ligado al collage y fotomontaje -desde 1990- en esa especie de caos en convivencia, desarrolla todos sus posibles. El soporte de “Flores” son fanzines underground donde empezó a trabajar a los diecisiete años. Luego vendrían las series de desechos, de cartones, postales antiguas, cartelones publicitarios arrancados, papel moneda, coches desguazados con elementos cotidianos.

En “Elixir: Pintura y Fotomontaje” (Turner, 2006) estudia la obra Omar-Pascual del Castillo (Cuba, 1971) comprendiendo ese ser subversivo, impertinente, desbordado. Con ese desparpajo y soltura en el collage. A como cambia de registros, se sirve del gesto y lo matérico. Chorreando la pintura, con las manos, los cuerpos y pinceles a dúo Almodóvar y Galindo. Inevitable las referencias a Jackson Pollock, Cy Twombly o Julian Schnabel.

“El bermellón”, “La alcoba pintada”, “The Blessing Painting 1, 2, 3, 4, 5”, “Lugar de los ocres”, “El jardín diáfano 1,2”, “Flores de derribos” o “Flores de Periferia” son algunas de las obras colgadas sobre pilas de viejos carteles. Dialogan en el frío recorrido expositivo de La Principal, donde cada lienzo es una explosión de color diferente. La traca final con “Ramo Salvaje II” (2018) -11 x 6 metros, perpendicular a la entrada- siempre recurrente a lo largo de la historia del arte.

“Flores de Periferia” (Almería, 2019) en el Centro Andaluz de la Fotografía (CAF, 1992) nacía del interés por compartir fotografías de bodegones ya realizadas, de las que nutrirse el cineasta del pintor o viceversa. Testigos y coprotagonistas de nuevos desafíos en la representación humana.

Cantan a la libertad en las cuarenta obras pictóricas de gran formato -justo el perímetro del lugar del estudio desde 1999- acompañado de dos vídeos montados por Teresa Font (España, 1958). Se extienden a lo largo de los 1200 m² con iluminación teatral, en el espacio industrial decadente sobre pilas de viejos carteles llegando a los cuarenta kilos de óleo. En definitiva, todo un festín ejecutado en trance.

*Lorena Benéitez es historiadora del arte contemporáneo

*Fotos cortesía Tabacalera