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Gastronomía

​El roscón de reyes del Horno San Onofre, uno de los más aclamados

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Por Carlos Manuel Ruíz

P23 Horno San Onofre Roscon Reyes Corona



Como un homenaje a la ciudad de Madrid y a sus edificios emblemáticos, esta Navidad decora el escaparate de la pastelería una reproducción -muy dulce- del edificio Metrópolis.


Coronado como uno de los roscones de Reyes más significativos de Madrid, el del Horno San Onofre se ha hecho con el segundo puesto en el Campeonato de Roscones, celebrado el 16 de diciembre. Los encargados de tan golosa decisión han sido destacados profesionales en la cata y elaboración de este dulce navideño como Paco Torreblanca, presidente del jurado y uno de los mejores pasteleros del mundo, el crítico gastronómico, José Carlos Capel, la jefa de pastelería en Santceloni, Montse Abellá, la cocinera y asesora gastronómica Clara Villalón, Ricardo Vélez, de Moulin Chocolat y el ganador del primer campeonato al mejor roscón de Madrid 2019, o el presidente de la Academia Madrileña de Gastronomía, Luis Suárez de Lezo.

Una noticia que según afirma Ana Guerrero, hija de los fundadores Daniel Guerrero y Emilia, “nos hace lo siguiente a felices. Nos empuja a mejorar aún más, no solo en el roscón, sino en el resto de los productos. Y nos anima a luchar por ser mejores que nosotros mismos, no mejores que los demás.” Esta histórica pastelería lleva dedicada al arte de la repostería y panadería desde 1972, cuando Daniel y Emilia se aventuraron a poner en funcionamiento los hornos de aquella tienda llamada El Buen Gusto. Hoy, al pionero hay que sumarle tres locales más en Madrid, otro en Nagasaki, Japón, además de un puesto en el Mercado de San Miguel.  

El secreto para que su roscón sea tan solicitado y aclamado es, en primer lugar, la selección de una buena materia prima: harina de trigo limpia en aditivos y conservantes, huevos camperos, mantequilla nacional, ron, ralladura de naranja y limón, agua de azahar, leche, azúcar, frutas confitadas y almendra española hecha granillo. Otro factor fundamental que marca el resultado final es la elaboración artesanal, porque como Ana afirma “es muy importante esa energía que la propia persona que trabaja con las manos, genera”. Además de una buena receta y, por supuesto, el reposo de la masa para dar con la fermentación y que así el roscón adquiera una textura determinada.

Pero en todo roscón que se precie, son también indispensables ‘la sorpresa’ y ‘el haba’, tan importantes en los juegos que se crean al comer este dulce en la mañana de Reyes. A la familia Guerrero le gusta seguir con la tradición que defendía el cronista madrileño Mesonero Romanos, fundamentada en que el poseedor del haba pagaba el roscón y se desentendía de la responsabilidad familiar, que tomaba, por el contrario, quien daba con la sorpresa y se coronaba rey.

Como ya se ha convertido en costumbre, este año en el Horno San Onofre vuelven a homenajear a la ciudad de Madrid a través de la pastelería y la arquitectura, exhibiendo en su escaparate una reproducción del edificio Metrópolis hecha con pastillaje (mezcla de agua, azúcar y clara de huevo). En años anteriores se han reproducido construcciones tan míticas como la Puerta de Alcalá, el Palacio de Cristal o el edificio del reloj de la Puerta del Sol.

Y es que la arquitectura es, después de la pastelería, otra de las pasiones de Daniel Guerrero, quien tiene claro que, si no se hubiese dedicado a esto, habría sido arquitecto. Es a través de esta iniciativa cómo logra fusionar ambas, para decorar su mimado escaparate y homenajear así a la ciudad que le acogió a él y a su mujer, andaluz y gallega respectivamente. Además, la corona que decora el roscón de Reyes hará también referencia a este edificio que da, al viandante, la bienvenida a la Gran Vía.