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​Una Dictadura Clandestina

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ARTICULO OPINION VENEZUELA



Por Vanessa Luna

Ya pocos comentan sobre la crisis humanitaria que se vive en Venezuela. Hablamos de un país con dos presidentes, dos parlamentos, dos tribunales supremos e incapaz de terminar con la devastadora situación que lo destruye. Venezuela fue, en su momento, el país más rico de América Latina, con las mayores reservas de petróleo conocidas en el mundo y un gobierno democrático incluso elogiado globalmente.

La ambición política del actual presidente, Nicolás Maduro, se hizo evidente en diciembre de 2015, dos años después de convertirse en presidente. Una coalición de partidos de oposición llamada Mesa de Unidad Democrática ganó una mayoría de dos tercios en la Asamblea Nacional, poniendo al mandatario en una posición vulnerable. El gobernante rápidamente echó a varios magistrados de la Corte Suprema y le dió esos cargos a “compinches” leales a él.                                                                                                                                                               La pregunta es, ¿Qué es lo que ganan estos fieles compañeros al apoyar a Maduro? Bueno, se dan la dicha de no ser parte de porcentaje de la población que vive en la pobreza extrema. Según indica Cable News Network, en una encuesta de Condiciones de Vida en 2018, la pobreza incrementó un 10% en nada más que tres años. A pesar de la violencia y la protesta pública, Maduro llevó a cabo una votación en julio para elegir un nuevo órgano de gobierno. Los venezolanos no tuvieron voz sobre si la Asamblea debía de existir o no. Sólo tenían la opción de elegir a sus miembros.

En 2004 los precios del petróleo aumentaron. La economía venezolana que dependía del petróleo, comenzó a florecer y sus beneficios se gastaron en programas de bienestar social para los desfavorecidos. Hugo Chávez, predecesor de Maduro, sedujo la economía para mantener felices a sus votantes potenciales en la reelección. Un gasto desenfrenado condujo a un déficit creciente. Lo que significa que todos estos programas serían imposibles de sostener si los precios del petróleo cayeran.        

La hiperinflación ha hecho que los medicamentos y alimentos que antes estaban subvencionados, fueran inasequibles para la creciente población pobre de Venezuela, que obtiene el salario mínimo que hasta octubre del 2019 equivalía a 8 dólares al mes. De la misma manera que Chávez había amañado la economía, Maduro siguió sus pasos, pero esta vez no beneficiaba a los pobres. El presidente de Venezuela ha explotado un complejo sistema monetario y sólo sus aliados tienen acceso al tipo de cambio oficial que había establecido. En realidad, la moneda venezolana se ha vuelto inútil. La mayoría de los venezolanos obtienen sus dólares en el mercado negro, donde la tasa es de más de 32.000 bolívares por dólar.

Según los informes, los militares se benefician de esta crisis monetaria: importan alimentos a la tasa de cambio especial y los venden en el mercado negro para obtener un beneficio masivo. Algunos militares, involucrados en casos de corrupción, han gozado de una vasta influencia económica y política durante dos décadas bajo el régimen socialista.       

Las últimas elecciones en las que Maduro se declaró victorioso, han sido descritas por la oposición como "el mayor fraude jamás cometido en una elección nacional".

El 23 de enero de 2019, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, afirmó ser el presidente interino constitucional, después de que el Parlamento declarara la presidencia como "vacante" en virtud del artículo 233 de la Constitución. Más de una docena de países apoyaron oficialmente a Guaidó, en su interminable viaje para recuperar la democracia.

La Real Academia Española define el término “dictadura” como un “Régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales”. El Estado Nacional incumple su obligación de garantizar los derechos a la alimentación y la atención sanitaria. El informe de la Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, indica que el Gobierno ha tratado de imponer una hegemonía comunicacional, creando sus propios hechos y restringiendo los medios de comunicación independientes. Según el Foro Penal Venezolano, 5.326 personas han sido encarceladas en protestas desde abril. Entre ellos, esta ONG independiente, indica que actualmente hay 676 presos políticos en el país.

Venezuela es un gobierno populista con reglas confusas que mezclan algunos conceptos "socialistas" y "comunistas" en el "capitalismo de Estado" que dice actuar en nombre del pueblo. El país tiene moneda, pero no vale nada. La mayoría de la población está en la misma clase social (pobreza) - aparte de la clase política, así que, ¿debería considerarse sin clase? Por supuesto que aún no se ha convertido en un estado comunista total, pero se está acercando a él, disfrazándose de una dictadura moderna con un traje democrático.