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​Acuerdo UE/Mercosur afectará a 800 millones de consumidores mundiales

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Por Carmen Chamorro García

Casa de América y el recién creado, Observatorio de Coyuntura y Prospectiva (OCPI) del Instituto de Iberoamérica en la Universidad de Salamanca celebraron un seminario de análisis, en estos días, para tratar los efectos en la Región del nuevo acuerdo tras su ratificación entre UE/Mercosur, cargado de multilateralismo, comercio con reglas y que afectará a un total de 800 millones de consumidores mundiales, en un espacio de intercambio mutuo.

En este sentido, Francisco Sánchez, profesor titular de Ciencias Políticas en la Universidad de Salamanca, inició y moderó el encuentro, aludiendo al afán del Observatorio de Coyuntura y Prospectiva Iberoamericana (OCPI), innovadora iniciativa conjunta del sector privado e Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca, con el fin de estrechar las relaciones económicas, sociales y políticas entre la Región y España.

Esta propuesta de OCPI generará espacios de relaciones de transferencia desde el análisis coyuntural y desde el análisis académico, generará el planteamiento sobre qué puede la Universidad de Salamanca aportar a la sociedad, a los diferentes actores y cómo éstos, a su vez, retroalimentarán, de la misma manera. Francisco Sánchez También resaltó la importancia del trabajo en red, cada vez más fácil, en una sociedad interconectada para los que hacen Europa desde América Latina y viceversa. También para los que hacen la Universidad de Salamanca, institución caracterizada por su espíritu nacional, vocación europea, mundial y cosmopolita.

Para Francisco Sánchez, la Universidad se ha de acercar a la sociedad y salir de su torre de marfil para no desconectar de la realidad y sus actividades de difusión, que son esenciales en todos los ámbitos. “Poseemos conocimientos útiles para el estudiante, para el sector privado y otros actores, como las embajadas”.

Expertos opinan sobre el ACUERDO UE/MERCOSUR

En su turno de palabra, el embajador de Brasil en España, Pompeu Andreucci Neto explicó que el debate abre el pensamiento y las consecuencias en un momento esencia para Brasil. Un acuerdo, que lleva 23 años de negociaciones, con diferentes fases alternadas con periodos de bloqueo. “El mensaje que damos al mundo se basa en términos de creencia al multilateralismo, con nivel de ambición muy alto pero que seguirá siendo negociando”. Se firma y se sigue negociando. Es un acuerdo, para el plenipotenciario, que incluye los tres pilares del diálogo político, la cooperación y libre comercio.

El embajador de Brasil, quien explicó que el acuerdo tiene efectos sistémicos, arancelarios y regulatorios, dijo tratarse de un ambicioso compromiso, de firme apertura económica mundial y de refuerzo de las condiciones de competitividad. “Estamos aludiendo a un PIB de 20 trillones -como se dice en Brasil-, un 25% de la economia global, un mercado consumidor de 780 millones de personas”.

Por su parte, el economista, José Juan Ruíz hizo una introducción general para valorar el mencionado acuerdo, y desde una coyuntura inmersa en guerras comerciales, aseguró ser un convenio que ha llegado en el mejor de los momentos posibles. Dos bloques como la UE/MERCOSUR que han dejado su firme apuesta por el mundo de reglas, lo que le imprime de gran valor y carga comercial. Según el Banco mundial, los tres países más cerrados a la economía mundial son Argentina, Brasil y Sudan. La protección de sus mercados internos viene ya de los años 30. “Este acuerdo, por tanto, añade una capa de interés de lo ahora pueda ocurrir. Es un acuerdo, con un impacto del 25% de la economía internacional, porque afectará a un total de 800 millones de consumidores”. El tema clave es si funcionará, una vez ratificado. Aún suponiendo que funcione, es un acuerdo comercial profundo con diálogo político, educación, protección de inversiones, seguridad, innovación y tecnología, entre otros. “Para América Latina, creo que lo más importante es armonizar las reglas de origen que permitan la apertura de los flujos comerciales con la consiguiente reintegración del mercado latinoamericano, junto a una sofisticación productiva”. El experto economista José Juán Ruiz aludió a la necesidad que se acuerden de parte de los europeos “porque existen temas sin resolver, y que Latinoamérica debe avanzar en un proceso integrador como una gran oportunidad para pivotar los flujos comerciales de la Región”.

Marcel Vaillant, experto procedente de la Universidad de la República de Uruguay, expuso su propia visión, aludiendo a un acuerdo de décadas del que es difícil hablar porque el manto de incertidumbre no es evidente ni claro. “La firma es un hecho, pero la ratificación es tan compleja como la negociación”. En este sentido, es un acuerdo de gran relevancia desde un punto de vista sistémico por fortalecer el multilateralismo de la Región y por el impacto sobre Mercosur, que es potencialmente muy importante. Son procesos complejos tanto para un bloque como para otro. “Hay tensiones políticas en otras esferas, por lo que este convenio es muy válido en la cuestión de crear un sistema de acumulación de origen, potenciador de una región multilateral. El camino está sembrado de riesgo todavía”.

Para Fernando Rueda Junquera, del Instituto de Iberoamérica de Francisco Sánchez y profesor en la Universidad de Burgos, es una oportunidad para reforzar las relaciones entre ambos bloques, tanto que la UE sería el mejor socio extra regional, con 30 acuerdos de libre comercio. Solo faltaría Cuba, Bolivia Y Venezuela. “Estamos hablando de una integración productiva al interior de América Latina e integración productiva con empresas en Europa que genera bienestar”. Si sale bien, el convenio facilitará la integración económica en Latinoamérica. La UE potenciará esta coyuntura de la dimensión interna y externa del Mercosur y sus gobiernos afrontaran problemas que no han sido capaces de resolver como la Unión aduanera.