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Cultura

​“I live I die I will be reborn de Luchita Hurtado”

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Por Lorena Benéitez

De magentas, amarillos, azules basaltos, naranjas se extiende el interior de los 900 m² de cubo blanco en la Serpentine Sacker Gallery con la curadoría de Rebeca Lewin, en plano Hyde Park.

Rodeado de la nueva propuesta anual, Serpentine Pavilion 2019 de Junya Ishigami (Japón, 1974) + Associates -del 21 junio hasta el 6 de octubre, de 10 am a 6 pm- desde su estudio en Tokio. Es ya el decimonoveno arquitecto que acepta la invitación. Una lámina flotante de piedra pizarra elevada al suelo por pilares que asemejan a un bosque. Observamos desde el paisaje de Kensington Gardens.

Algo de cueva refugio, ligera y efímera propia del diseño de pabellones que nos tienen acostumbrados. Invitando a la contemplación. Entendido como una forma de expandir la arquitectura a las nuevas comodidades de los usuarios. Cuenta por quinta vez consecutiva con el respaldo de Goldman Sachs.

Presentar la obra plástica de Luchita Hurtado (Venezuela, 1920) a sus 98 aňos es acentuar esa llamaba a las artistas relegadas -Carmen Herrera (Cuba, 1915) expone actualmente “Estructuras Monumentales” en City Hall Park, de Nueva York hasta el 9 noviembre 2019-, cuando parece que las instituciones públicas toman posturas éticas y otras políticas posibles.


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Desconocidas para las grandes audiencias. Reivindicaban en las tesis de historiadoras del arte feministas al modo de Linda Nochlin (EEUU, 1931-2017) desde el artículo de 1971 donde se preguntaba “ Why Have There Been No Great Women Artists?” o las investigaciones de Griselda Pollock (Sudáfrica, 1949) hasta llegar a la dirección de www.centrecatch.leeds.ac.uk

Una basta producción pictórica en pluralidad de técnicas y estilos avalan el recorrido dividido en ocho secciones, ocho décadas de manera cronológica. Vinculada a algunos de los artistas más reconocidos del siglo XX.

Luchita Hurtado vive en Santa Mónica (California) diseccionando la mirada de los visitantes hacia arriba, adentro y abajo entre cuerpos, naturalezas y cosmos mientras creaba en la intimidad del hogar. Lo transcendental y lo mundano se dan cita entre autorretratos         -genero más prolífero-, formas abstractas, biomórficas, patrones indígenas, surrealistas, paisajes, planetas, mariposas, manzanas, de vuelta a las culturas precolombinas o nativo-americanas.

Las preocupaciones por los movimientos ambientalistas lo pone de manifiesto en las pinturas recientes creadas ex profeso para la exposición “I Live I Die I Will Be Reborn”                  -recuerdos a la pulsión educativa de Beatriz González (Colombia, 1938)-. Una visión holística de la Naturaleza y su activismo oportuna en nuestro tiempo. La Conexión Mujer-Naturaleza. Registra su conciencia ecológica desde siempre.

Antecedentes en Alexander Von Humboldt (Alemania, 1769-1859) donde a través del arte registraba y divulgaba lo que veía en sus viajes a Venezuela, Perú, Colombia, Ecuador y Cuba por el 1799. Hasta llegar al vocablo de ecofeminismo acuňado por Francoise D’ Eauboinne en 1974 relacionando los derechos sexuales y de reproducción de la mujer, con los límites biofísicos del planeta, la sobrepoblación y la sociedad consumista.

Es una buena ocasión de aprender y descubrir la producción pictórica de “L.H.’ -como firma-, en su relación con el mundo, en defensa por la tierra y sus seres. Nuevo proyecto en Museo Tamayo de Ciudad de México en el aňo próximo.


“I live I die I will be reborn de Luchita Hurtado”

Serpentine Sackler Gallery

West Carriage Drive London W2 2AR

Hasta el 20 octubre 2019

www.serpentinegalleries.org


*Lorena Benéitez es historiadora del arte contemporáneo


Imágenes suministradas por Serpentine Sackler Gallery