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​Una frontera que llora sus muertos

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Desde 2006 se cuentan cerca de 300 inmigrantes muertos en la frontera entre México y Estados Unidos. Según las autoridades fronterizas, se calcula que en lo que va corrido de 2019 serían casi 60 personas las fallecidas en su intento por llegar a suelo norteamericano.


Por Fausto Arciniegas

El 25 de junio de este año el mundo se conmovió con una estremecedora imagen, que tuvo como escenario el Río Bravo o Grande, afluente que marca la extensa frontera entre México y Estados Unidos, por más de 3.000 kilómetros. 

La fotografía describía una escena dantesca: El inmigrante salvadoreño, Óscar Alberto Martínez Ramírez, yacía en la orilla de este afluente junto al cuerpo de su pequeña hija de 23 meses, Angie Valeria.

Meses atrás, antes de la muerte de estos dos salvadoreños, Óscar Alberto se ganaba la vida preparando pizzas en un local de comidas rápidas, ubicado en la sureña población de Altavista, muy cerca del Mar Pacífico.

Cansado de sus bajos ingresos, este joven, de 23 años, decidió llegar a suelo norteamericano, a través de la mortal ruta que atraviesa el desierto de Sonora y este implacable río. Junto a él iban su esposa, Vanesa Ávalos, y su pequeña hija, Angie.

Según informó a medios internacionales la mamá de Óscar Alberto, en suelo norteamericano, exactamente en Dallas, lo esperaría un familiar con un empleo, que según su promesa mejoraría sustancialmente la condición de vida de la joven pareja.

Sin embargo, la adversidad y las duras condiciones a las que se enfrentan los miles de inmigrantes que intentan atravesar esta frontera, no dejaron que la familia Martínez Ávalos cumpliera con su 'sueño americano'.

Ese día, Óscar Alberto, su esposa y la pequeña Angie Valeria llegaron hasta el Río Bravo, en la orilla mexicana. Con su hija envuelta en su camiseta y pegada a su pecho, el joven salvadoreño logró atravesar el afluente fronterizo.

Luego de dejar a Angie Valeria en la orilla norteamericana, se lanzó de nuevo a las aguas del 'Grande' para ir por su esposa. Pero la pequeña, en un acto instintivo, regresó al agua en persecución de su padre.

Él, en una reacción paternal, se devolvió nadando para salvar a su hija de las turbulentas aguas. De nuevo la protegió con su pecho, pero esta vez la corriente sería más fuerte que su vínculo. Ambos murieron ahogados, frente a la mirada atónita de Valeria, madre y esposa.

El reflejo de una crisis migratoria

Según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU, se calcula que en lo que va corrido de 2019 serían casi 60 personas las fallecidas en su intento de llegar a suelo norteamericano.

Para los expertos, la muerte de estos dos salvadoreños es el reflejo de la crítica situación que viven los inmigrantes en su objetivo de alcanzar el 'sueño americano'.

Esta crisis migratoria comenzó, según una periodista mexicana que prefiere mantener su nombre en reserva, luego de los anuncios de endurecimiento de los procesos de asilo para inmigrantes, propuestos por el presidente Donald Trump y conocidos públicamente como metering.

La comunicadora, que ha seguido el paso de los inmigrantes desde la propia frontera con Guatemala, le dijo a Express News que la crisis estalló porque por orden de la Casa Blanca "disminuyeron el número de citas para la solicitud de asilo en Estados Unidos".

"Los inmigrantes, provenientes especialmente de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, comenzaron a movilizarse masivamente para llegar a zona fronteriza" a solicitar el asilo.

Sin embargo, cuando los inmigrantes llegan a la frontera el panorama es oscuro; el sistema colapsó y el Gobierno norteamericano estuvo a punto de cerrar todos los pasos fronterizos con México, ante la desbordada llegada de inmigrantes.

Pocos, atravesando el Río Bravo y con la ayuda de los denominados 'polleros', lograron llegar a territorio norteamericano. Pero allí fueron retenidos por las autoridades estadounidenses.

En un hecho que fue denunciado por varias organizaciones de derechos humanos, cinco menores han muerto por descuido en refugios texanos, luego de ser separados de sus padres, quienes permanecen detenidos mientras resuelven su situación en el territorio del 'Tío Sam'.

Se sabe que el Gobierno de Trump ya anunció que ahora, en el tema de las visas, se tendrán en cuenta más puntos cualitativos del solicitante que la residencia de sus familiares en Estados Unidos.

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Presión, amenazas y medidas

Si bien durante el inicio de las grandes caravanas migratorias el Gobierno mexicano, en cabeza de su presidente Andrés Manuel López Obrador, le tendió la mano a los inmigrantes y poco o nada hizo para detener su avance, la presión ejercida desde la Casa Blanca generó una tensa calma en las dos grandes fronteras del territorio 'manito'.

Donald Trump, a través de su cuenta en Twitter, aseguró que si la administración de López Obrador no tomaba medidas drásticas para detener las caravanas de inmigrantes, le aplicaría un 5% más de aranceles a los productos mexicanos que entran a Estados Unidos.

Dicho y hecho: el Gobierno creó un grupo élite de la Guardia Nacional Mexicana, compuesto de 6.500 hombres, para cuidar los pasos de fronteras con Guatemala. Además, se intensificaron los operativos en esta zona para identificar y retener a indocumentados, que en el peor de los casos son expulsados del país teniendo en cuenta sus antecedentes.

Otra de las acciones ejecutadas por las autoridades mexicanas fue la captura y el congelamiento de las cuentas bancarias de varios reconocidos 'polleros', personas acusadas de pedir dinero a cambio de llevar a inmigrantes a territorio norteamericano.

Tensa calma

Tapachula, localidad ubicada en el estado fronterizo de Chiapas, es la ciudad del sur mexicano en donde más vive la crisis migratoria de Centroamérica. Allí, según cuenta la periodista consultada por Express News, permanecen cerca de 3.000 inmigrantes; "unos a la espera de un asilo político y otros sin tener un futuro claro".

"Aunque es evidente la disminución de inmigrantes, aún se ven personas llegar a México por las trochas, desde Guatemala", afirma la comunicadora, quien, además, confirmó que en esta ciudad ya fueron desmontados los refugios para los extranjeros.

Sin embargo, algunos residentes en Tapachula le contaron a este medio que después de la llegada masiva de extranjeros se incrementaron algunos delitos y que se ven personas mayores acompañadas de niños y deambulando por las calles.

Muchos dicen que lo que sucede en los límites fronterizos de México es una bomba de tiempo y que con las medidas tomadas por el Gobierno de López Obrador, ante la presión de Trump, Estados Unidos también construye un muro en la frontera sur con Guatemala.


*Imágenes cortesía de Guadalupe Citalán