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América Latina

Racismo en Latinoamérica: Flagelo de intolerancia es una dura barrera para el desarrollo

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Xenofobia



"Somos seres humanos y eso nos une. Somos todos iguales y todos deberíamos procurar el bienestar ajeno”, ese fue el mensaje de las Naciones Unidas el pasado 21 de marzo en el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. Sin embargo, las manifestaciones racistas, xenofobia y crímenes de odio aumentan en el mundo y en la región Latinoamérica este flagelo también avanza alarmantemente impidiendo el desarrollo y bienestar de sus naciones.


Por César Pastor Gamarra

En los últimos días hemos visto indignados la cobarde agresión a dos chicas lesbianas en un autobús de Londres. Melania Geymonat y su novia Chris fueron humilladas y luego golpeadas hasta perder el conocimiento. Tras ver las fotos del terrible caso solo nos quedó la impotencia de no poder hacer nada ante tal ataque homofóbico. Las manifestaciones de racismo, xenofobia, homofobia, crímenes de odio y todo tipo de casos de discriminación avanzan en el mundo y su alcance parece imparable, o lo que es peor, imposible de solucionar. En este contexto, sobre Latinoamérica también hay mucho que decir ya que ningún país de la región está exento de este problema que golpea a sus sociedades y les impide su crecimiento y bienestar.

No se trata en esta ocasión de establecer qué país latinoamericano es más o menos racista. El racismo y xenofobia están en el día a día del mundo y son temas de actualidad de los que podemos leer en la prensa, ver en la televisión o presenciar directamente en una calle cualquiera ya que en cualquier momento podemos ser testigos de los innumerables hechos que hasta pareciera nos estamos acostumbrados a ver como algo normal en las redes sociales. Al igual que en las naciones de todo el planeta, en Latinoamérica no hay país que se salve de esta lacra social. Es cierto que no es fácil establecer cifras exactas de todos los casos que se registran en el continente. Las agresiones van desde los insultos, pasando por los casos de bullying hasta los más crueles ataques de violencia de quienes se creen superiores y agreden solo por este hecho. No podemos dar cifras exactas, pero es evidente que no las necesitamos para saber que hay una triste realidad, un volumen de vejaciones que empobrece la condición humana y afecta especialmente el progreso social de los países de nuestra región.

La discriminación puede ser de cualquier tipo y forma y cualquier hecho de diferenciación ya es un acto discriminatorio. Para cuantificar monetariamente las pérdidas que esto representa en Latinoamérica vamos a un informe apenas publicado esta semana por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). América Latina pierde hasta 400 millones de dólares al año por la discriminación laboral hacia las mujeres. Según el estudio de la OCDE que se sustenta en ´´Índice de Instituciones Sociales y Género 2019’’ (SIGI), se sostiene que todavía hay países y zonas en donde no hay políticas y menos leyes que faciliten el acceso de las mujeres a la propiedad’’.

En países como Republica Dominicana las féminas no pueden tener tierras simplemente porque no tienen información al respecto y en los peores casos ni documentos de identidad que sería el primer  paso para adquirir terrenos o viviendas. Para hacer una comparativa con el viejo continente el informe económico refiere que mientras que en Latinoamérica existe un nivel del 25 % en discriminación en las leyes, costumbres y normas sociales que afectan a la mujer, en Europa el nivel es de 17% en el caso de las sociedades con mayor igualdad de género.

Dia contra el racismo

El pasado 21 de marzo en su discurso por el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, Antonio Guterres, secretario general de las Naciones Unidas pidió al mundo renovar la promesa y comprometerse a eliminar el racismo en el planeta. La discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, el antisemitismo y el odio contra los musulmanes son un veneno que desencadena tragedias y aniquila vidas humanas como en el último atentado contra mezquitas en Nueva Zelanda, dijo el funcionario portugués quien pidió combatir estos actos y sobre todo reflexionar para encontrar lo que cada uno podemos hacer contra esta lacra que no acepta que todos somos seres humanos y deberíamos buscar el bienestar ajeno´´.

El problema en Latinoamérica

Según un último informe del Banco Mundial, en la región Latinoamérica los afrodescendientes tienen tres veces más posibilidades de vivir en extrema pobreza que los blancos o mestizos. Una persona de color en esta parte del mundo tendrá menos acceso a la educación, y al empleo y no estará representada en cargos importantes. El estudio de la entidad financiera asegura que la mitad de los habitantes que viven en extrema pobreza de países como Brasil, Colombia, Perú, Panamá, Ecuador o Uruguay son personas de descendencia afro y aunque también se reconoce que ha habido avances importantes, ante la magnitud del problema, más son los pendientes por hacer que los logros alcanzados. De cada cuatro latinoamericanos al menos uno se identifica como afrodescendientes y esto es equivalente a unos 133 millones de personas en la región que en su mayoría vive en Brasil, por ejemplo, por eso urge afrontar y eliminar estereotipos raciales, mejorando la vida de estas personas, pero teniendo en cuenta las condiciones de cada país y región´´, recomendó el Banco Mundial.

Flagelo mundial

Si bien es cierto que en la lista de los países con mayores índices de racismo las naciones europeas y Estados Unidos ocupan los primeros lugares, no se puede negar la cruda realidad de que la intolerancia también golpea al continente latinoamericano. El informe del Banco Mundial del 2018 lo explica muy claro. ´´En América Latina, las discriminaciones raciales más importantes se producen contra las poblaciones indígena y de origen africano’’, a este grave problema ahora se suma la corriente de rechazo que se ha originado en países sudamericanos  contra las personas de origen venezolano que se han visto obligadas a buscar su destino acudiendo a sus vecinos de la región.

A nivel interno cada nación tiene su propia realidad, pero claro que todas bajo el factor común de la desigualdad e intolerancia. Un ejemplo es Colombia donde según estudios sociales, el país es hoy en día considerado como una de las naciones más desiguales y en donde en pleno siglo 21 hay un desequilibrio económico que va de la mano con el color de la piel. Al respecto, el libro ´´Pigmentogracia’’ de Eduardo Trelles, señala que las personas de tonalidades más claras de piel tienen la posibilidad de inclusión en círculos sociales, lo que les posibilita más oportunidades que los lleven al éxito en diferentes ámbitos.

Por su parte, un informe de la Universidad de los Andes indica que en las zonas rurales colombianas la discriminación por el color de piel llega a los niveles más altos que en otras zonas del país. El extenso informe de esta casa de estudios con citas y estadísticas del barómetro de las Américas explican que los afrocolombianos son los que dicen sentirse más discriminados en su propia nación 19%, seguidos de los indígenas (14,2%), mestizos (3%) y, blancos (1,9%).

Racismo y discriminación en el Perú

Hace pocas semanas el tema del racismo en el Perú se puso otra vez en el tapete cuando en la ciudad de Arequipa una trabajadora de limpieza fue agredida verbal y físicamente por la conductora de un auto que no aceptó que la servidora municipal le diga que no puede pasar por la zona por motivos de seguridad debido a una restricción de tránsito. En ese momento, la mujer dejó el volante y antes de pasar la rueda de su coche por encima del pie de la trabajadora la insultó por sus rasgos andinos además de humillarla por ser una trabajadora de limpieza. ´´Chola de mierda´´ vociferaba la descontrolada mujer repitiendo esa expresión que es tan común entre los propios peruanos. Llamarse ‘’cholos’’ unos a otros por no ser tan blanquitos de piel, es decir por no ser ‘’gente bien’’.

La antropóloga Karina Pacheco, dice al respecto. "La palabra cholo, por ejemplo, reemplazó la palabra indio en el sentido de que una persona vale menos por sus características físicas. En Perú, muchas personas quieren ser blancas. Y una forma de serlo es choleando al otro". Demasiado ilógico para un país de una inmensa diversidad étnica y cultural, una nación multirracial donde viven mestizos, criollos, afroperuanos, blancos, indígenas, ´´un país de todas las sangres´´, como decía el famoso escritor costumbrista José María Arguedas.

Una encuesta realizada por el Ministerio de Cultura del Perú para saber la situación de la diversidad cultural y discriminación en el país sudamericano arrojó que el 53 por ciento de la población considera que el Perú es un país racista o muy racista, pero solo el 8% se asume como racista.

Las cifras de la discriminación son alarmantes, muy preocupantes en cualquier parte del mundo y está claro que hay que pasar de las buenas intenciones y discursos a la acción para poder combatirla en todas sus formas. No podemos acostumbrarnos a ver como normal a una lacra social que avanza y se alimenta del odio y una falsa idea de supremacía que impide el desarrollo de cualquier ser humano. La comunidad internacional en su conjunto y cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de reforzar y honrar el compromiso de lucha contra el racismo y la discriminación.