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Editorial Suecia

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P2 editorial tomada de internet



Por Jorge Talavera

Como peruano no podía cerrar los ojos y pasar la pagina al suicidio de Alan García como que no hubiera pasado nada. Peor aún que desde su muerte cada día aparecen más casos de corrupción en todos los niveles sin tener la mínima pista de donde acabará esto. Ya en el 2017 la Defensoría del Pueblo en el Perú reveló que este flagelo le cuesta al país 12.000 millones de soles cada año o lo que equivalía a más de 3.600 millones dólares. Es decir que por día que pasa, la corrupción le arranca unos 10 millones de dólares al Perú. Una situación que, en últimas, termina por afectar el bolsillo de todos los peruanos pues el precio de la corrupción asciende al 10% del presupuesto nacional por año.

En el 2018 dieron otra cifra, pero redujeron los periodos, un análisis de Contribuyentes por Respeto, que toma como referencia la cifra de la Defensoría del Pueblo, da a conocer que en los últimos cuatro gobiernos, desde el de Alejandro Toledo hasta el mandato inconcluso de Pedro Pablo Kuczynski, la corrupción le costó al Estado S/136,147 millones.

Lo más absurdo de estos informes es que le faltan los costos de corrupción de los periodos presidenciales de Alan García (1985-1990) y el de Alberto Fujimori (1992-1990), es decir de los dos más grandes corruptos presidentes de la historia del Perú, por favor observe que desde 1985 al 2019, en 34 años, de 6 presidentes tenemos a todos vinculados a una investigación o preso por corrupción. Alan García se ha liberado de la prisión preventiva y de afrontar la justicia solo porque tuvo la decisión de meterse un balazo en la cabeza, pero su ausencia y silencio no ha hecho más que otorgar veracidad a todas las acusaciones, de lo que se sabe hasta ahora, porque como en el Perú la historia del robo de nuestros políticos no acaba nunca, nadie puede decir cuánto se ha robado al país. Aquí Alí Babá y los 40 ladrones eran una pandilla de pirañitas al lado de estos personajes. Cualquier persona de la mafia tipo “El Padrino” pasaba a ser un amateur con mis expresidentes.

Ahora salió el caso de Susana Villarán exalcaldesa de Lima, quien repetía miles de veces que “Nosotros no aceptamos plata grande porque después pagamos favores grandes”. Se encuentra hoy envuelta en el escándalo de recibir dinero para su campaña política de parte de la empresa Odebrecht 3 millones de dólares y de OAS tan solo 7 millones de dólares más. Hablamos solo de estas 2 aportaciones ilícitas, nada aun de otras que aparecen hasta el momento limpias porque simplemente han sido camufladas o aun no han sido descubiertas. Si 10 Millones de dólares se daban a una simple alcaldesa ¿Cuánto se daba a un congresista, cuanto a un ministro y cuanto a un presidente?

Al expresidente Pedro Pablo Kuczynski lo está salvando su corazón más la edad, se encuentra en detención domiciliaria por 36 meses investigado por corrupción. El expresidente Ollanta Humala se encuentra en prisión preventiva por implicación en sobornos de la empresa Odebrecht. El expresidente Alejandro Toledo se encuentra prófugo de la justicia peruana por corrupción. El Expresidente Alberto Fujimori sigue preso. El único que se libró de esta cárcel fue el expresidente Alan García, valiente o cobarde, loco o cuerdo, dijo en sus últimas palabras "Les dejo mi cadáver como una muestra de mi desprecio a mis adversarios”, algunos lo han interpretado que fue el “último perro muerto” de Alan, el de taquito, la última mentira según las teorías conspirativas que circulan en las calles de Lima.

Sea como sea a Alan García se le debe reconocer que tuvo un gesto de decencia en su momento concluyente, morir ocultándose en su ataúd cerrado porque no podía mirar a la cara una vez más al pueblo peruano.

Mucha vergüenza, mucha mentira, mucho robo no cabía en tan pequeño espacio.