6 °C
América Latina

Inestabilidad política y social en Nicaragua

|

“Hay simultaneidad de conflictos en la Región, lo que hace preguntarse, si Estados Unidos es capaz de soportarlos económicamente”, según PCA


Por Carmen Chamorro García, directiva del CIP/ACPE y miembro de ADESyD

La responsable de Paz y Antiimperialismo del PCA en Sevilla, Aurora Vargas ha anunciado que “el gobierno de Nicaragua ha logrado la paz después de meses de ataques en busca de desestabilizar el país”. Así de rotunda informaba a esta periodista Aurora Vargas, con el acompañamiento de los partidos de Izquierda solidarios con Nicaragua y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de la ciudad de Sevilla, durante el reciente lanzamiento de la Plataforma/Comité Sandinista en la capital hispalense, de la que Vargas en la máxima representante de la dirección provincial. Ciertamente, lo que les preocupa, como formación política, es todo aquello que genere estados de opinión sesgada y que aboque a la satanización de un gobierno (como el de Daniel Ortega Saavedra) o de una figura representativa para allanar el terreno que permita una intervención militar extranjera en la Región.

Para Aurora Vargas, el motivo de la reciente existencia de la plataforma es la obstaculización a la manipulación informativa. El gobierno de Ortega está en un proceso de reconciliación nacional, en estos momentos, por lo que no tiene sentido duplicar la cifra de fallecidos. Las tensiones se han rebajado en el país y las catástrofes naturales arrojan cifras de pérdidas severas que nada tiene que haber con un conflicto. “Gracias al diálogo, se ha facilitado conseguir movilizar a la sociedad nicaragüense hacia la recuperación de la concordia”. Los objetivos de la plataforma de recién creación son: la defensa de la Revolución Sandinista, la promoción de los valores y avances conseguidos por el Gobierno de Ortega y sumar más solidaridad a este proyecto de transformación.

Una vez abordada la actualidad política de este país centroamericano y estrechados los vínculos de solidaridad con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), la Organización de Estados Americanos (OEA) ha estimado que no hay progreso en reanudar el diálogo nacional con las partes interesadas como la Iglesia y los estudiantes, y sin embargo, fuerzas próximas al presidente, Daniel Ortega Saavedra culpan a Donald Trump de la violencia en las calles y el retroceso económico del país, provocado por la oposición a su gobierno. “Si te fijas, es la misma línea de actuación que los países de Venezuela y Cuba” afirma Vargas.

Por lo que se refiere a los datos aportados por Organizaciones humanitarias internacionales y nacionales, quienes arrojan la cifra de más de 500 muertos durante las protestas ciudadanas contra el gobierno del presidente, Daniel Ortega, Aurora Vargas ha estimado que fuentes gubernamentales sitúan esa misma cifra en 199, por lo que denuncian un fallido golpe de estado. “Lo que sabemos procede de una información parcial, de una sola parte, dado que el gobierno de Ortega está en proceso de reconciliación nacional y no se entiende que tripliquen las cifras. La tensión se ha rebajado. Ha habido severas perdidas por las catástrofes naturales, que no hay que confundir con el conflicto”.

Para Álvaro Gutiérrez, responsable de Paz y Antiimperialismo del PCA Sevilla, el informe de la organización humanitaria, Amnistía Internacional (AI) sobre la violencia en Nicaragua, adolece de errores, dado que hay dos tipos de informes: el que suscita un gran interés público y demanda la intervención de la comunidad internacional, realizado por la oposición política a Ortega, esto es: grupos “financiados por los Estados Unidos”, bajo su propio juicio y otro tipo de informes.

Para este miembro del PCA en Sevilla, el tratamiento informativo no es objetivo, sino mera instrumentalización política de los derechos humanos nicaragüenses por parte de AI y además, demanda una respuesta de la población y de determinados gobiernos para que actúen. Situación similar en países como Cuba, Venezuela. “En el caso de Arabia Saudí, no podemos ser proactivos porque estos señores con turbante, son los que nos compran las corbetas a los españoles”....¿Por qué hay que actuar contra el gobierno de Ortega en base a un informe de NNUU? Se pregunta, Gutiérrez, “porque hay que golpear al enemigo”, puntualiza Álvaro Gutiérrez.

Para Jessenia Meléndez, nicaragüense representante de esta nueva Plataforma/Comité en Sevilla, se aprecia aparentemente un ataque a los países del Alba, “el eje del mal”, dado que hacer frente a la OEA y la falta de fuerza de los gobiernos progresistas pueden desestabilizar la integración regional, coyuntura que reforzaría el papel de Estados Unidos en su estrategia de control, intensificando su presencia en la Región. “No hay más que ver los intentos de golpes de estados fallidos, gracias a los países del Alba unidos para hacer frente”.

En este sentido, Álvaro Gutiérrez continúa aludiendo a la existencia de conflictos armados simultáneos en la Región, sin obviar una línea estratégica contra Cuba y Venezuela y ahora, Brasil. En el caso de Honduras, por ejemplo, para el representante del PCA hay desinformación en torno a la columna de hondureños que emigran para los Estados Unidos y sin embargo, no se reclama una respuesta activa de parte de la comunidad internacional.

Según ha podido saber esta periodista de fuentes consultadas próximas a la diplomacia del Departamento de Estado, Estados Unidos está siguiendo de cerca la caravana de migrantes que continúan haciendo su viaje a través de Guatemala y México. Muchos migrantes están tratando de transitar esos países, y “en ese proceso están violando la soberanía, las leyes, y los procedimientos de esos países”. El Presidente Donald Trump ha declarado ante los medios de comunicación y, de conformidad con la ley “Estados Unidos no permitirá que inmigrantes ilegales ingresen o permanezcan en Estados Unidos”. En estos momentos, a Washington le preocupa, de un lado, que estos migrantes lleguen a ser víctimas de traficantes y de otro, la violencia provocada por algunos miembros del grupo, así como los motivos políticos aparentes de algunos de los organizadores de la caravana.