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América Latina

¿Pueblo de mina, pueblo en ruina?

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Montelíbano en Colombia


P15 Cerro Matoso

Los Pueblos indígenas de la zona se defienden y luchan por una vida digna contra el gigante minero de níquel South32.


Por Ulysses Maldonado

Todo empezó en los años sesenta. Al municipio de Montelíbano ubicado en el departamento de Córdoba en Colombia llegó un extranjero para hacerse rico.

Pero aquel señor no llegó a un terreno baldío, aquellas tierras que comprenden el Alto San Jorge, eran habitadas desde hace cinco siglos por los indígenas del pueblo Zenú y luego por campesinos mestizos los cuales vivían de sus cosechas de maíz, arroz, ñame, yuca y una gran variedad de siembras frutales. Pescaban en sus cristalinos ríos y cazaban algunos animales silvestres.

De pronto comenzaron a observar que el forastero, a quién apodaron ‘Míster Jama’, levantó un campamento en el cerro que quedaba al lado de la cuenca del río San Jorge. El extraño cada fin de semana extraía bultos de tierra que bajaban en canoas por la quebrada Uré -que desembocaba en el San Jorge- hasta sacar el material a buen puerto.

Después llegó Cerro Matoso S.A. que es una planta de minas y fundiciones de corte abierto en Córdoba, cerca de la localidad de Montelíbano, al norte de Colombia. Es uno los productores principales del mundo de la aleación del hierro del ferroníquel y del níquel, que se utiliza para hacer el acero inoxidable. BHP Billiton había estado minando el níquel allí por más de 30 años, antes de que hiciera salir la compañía subsidiaria South32 en mayo de 2015 y con ella el control de la mina de Cerro Matoso S.A. Esta mina está en el centro de la reserva indígena Zenú.

Después de décadas de padecer emisiones tóxicas de desechos, los pueblos indígenas Zenú y Emberá de Colombia están poniendo su última esperanza en un caso legal que creían que ya habían ganado. El mes anterior estuvieron de pie frente al Tribunal Supremo, para conocer la decisión sobre el llamamiento de la empresa spin-off South32's de BHP Billiton.

Para la comunidad es bastante paradójico que el níquel, dice la nota de advertencia que va adherida a los costales de exportación, sea explícitamente “un material peligroso, puede producir cáncer, reacciones alérgicas cutáneas, es dañino para los pulmones tras exposición repetida o duradera; no inhalar polvo ni humo" como lo advierte Cerro Matoso a sus clientes, pero a los pobladores, comunidades y los mineros viejos nunca les hablaran de esto y los protegieran.

Actualmente están apelando porque la compañía se ve obligada a asumir los mandatos de la corte constitucional y se niega a pagar una indemnización, así como emprender actividades correctivas debido a los problemas cardíacos y pulmonares mortales causados por la contaminación de la mina de Cerro Matoso a las comunidades.

En abril de 2018, el Tribunal Constitucional colombiano publicó su decisión en la que afirmaba que durante los últimos 30 años las emisiones de residuos de la mina Cerro Matoso causaron graves y prolongados problemas cardíacos y pulmonares para los indígenas Zenú y Emberá locales Comunidades.

“South32 debe aceptar su responsabilidad hacia las personas que están sufriendo las consecuencias de sus operaciones", explicó Louise Winstanley, ABColombia Programme and Advocacy Manager.

Louise Winstanley es Directora de programas y Advocacy de ABColombia. Ha trabajado en Colombia durante los últimos 15 años, inicialmente en el país con PBI y durante los últimos ocho años con ABColombia.

ABColombia es el proyecto de promoción de un grupo de cinco organizaciones líderes en el Reino Unido e Irlanda con programas en Colombia: CAFOD, Christian Aid Uki, Oxfam GB, SCIAF y Trócaire. Amnistía Internacional y PBI son observadores.

Los miembros de ABColombia tienen más de 100 organizaciones socias en Colombia. Desde 1997, ABColombia ha estado trabajando en la promoción de la voz de los grupos más marginados, principalmente afrocolombianos, indígenas, campesinos y mujeres, a la atención de los gobiernos del Reino Unido y de Irlanda y de la Unión Europea.

Express News, con el apoyo de ABColombia, hizo contacto con Irrael Aguilar Solano, uno de los líderes de la comunidad Zenú para que comentara cuál es la situación que se vive, él destacó que la corte fue aplazada y manifestó que “en estos momentos no tenemos idea y estamos a la espera de cuál es la fecha, todavía no nos han presentado la agenda de trabajo y la discusión en la corte”, agregó el antiguo cacique mayor del resguardo Zenú.


¿Qué piensa de ello?

Lo que pensamos las autoridades indígenas y los que hacemos parte de esta histórica sentencia y fallo es que nosotros teníamos la esperanza de que las cosas salieran bien en la implementación de todo lo que la corte había ordenado, pero debido a que la empresa Cerro Matoso presentó la solicitud de nulidad de cuatro artículos que son los más importantes, estamos bastante preocupados ya que es algo que no esperábamos, pero estamos dando la batalla, declaró el líder indígena.


¿Cuáles son los artículos que la empresa pide sean anulados?

Son los artículos siete, ocho, nueve y diez de la sentencia T-733 de 2017 ya que la empresa no los acepta y manifiesta que no está de acuerdo con estos, pero sin embargo son los de más relevancia para nosotros porque allí es donde se ordena que la empresa haga una licencia nueva y se cree un fondo especial de desarrollo donde la empresa debe asignar unos recursos para promover el fortalecimiento de la población indígena y afrodescendiente que sea total.

Uno de los artículos ordena esta reparación de los daños irreversibles causados por más de 35 anos de explotación de níquel en este lugar.


¿La corte podría ir atrás con este veredicto?

Yo pienso que la corte se sujetaría a nuestras leyes, pero lo que vemos es que hay como una especie de monopolio politiquero y otras acciones en donde el poder político y del dinero que tiene la empresa como tal, quieren aplastar al más chico y eso es a lo que nosotros le tememos.

El presidente de la empresa aquí en el territorio ya lo venía manifestando de manera interna en las reuniones que tenía en donde decía que ellos ya tenían ganado esto ante la corte y que la mayoría de los magistrados estaban a su favor. ¿Entonces uno duda, cómo es posible que ya conozcan que tienen favorabilidad, si todavía no ha habido una decisión?

La comunidad Zenú está integrada por unas 960 familias, eso da un número aproximado de tres mil habitantes. Además, hay otras comunidades que están conviviendo pero que no hicieron parte del proceso, pero que de igual manera están afectadas por algunas decisiones que se tomaron en el momento inicial de la demanda, pero no fueron incluidas y esto aumentaría la población en un momento en que se decida el proceso de reparación total.


¿Qué pasa si la decisión no los beneficia?

Si nosotros perdemos esta instancia ante la justicia colombiana, tendríamos otra opción que es la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, (CIDH), y allí seguiríamos adelante con esto. Y si por algún motivo la corte no acoge las demandas seguiremos avanzando y tendríamos que llegar hasta la CPI, Corte Penal Internacional porque está demostrado que hay afectaciones y nexos causales que están matando a la población por el proceso de explotación de níquel de parte de esta empresa.

No nos podemos dejar matar así de esa manera.

Hay preocupación y nuestros abogados están cautos en ello, pero tenemos claro que hay unos daños claramente identificados con resultados muy evidentes sobre los contaminantes, entonces es preocupante cuando se encuentra algo y que se esté negando el derecho a la reparación.

En un reciente comunicado la firma de abogados que representa a la comunidad pidió mantener la decisión del fallo T-733 de 2017 proferido por la corte constitucional y que no se anule ninguno de los puntos contenidos en la parte resolutiva como lo pretende la solicitud de nulidad presentado por la empresa Cerro Matoso.

La firma ha solicitado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que les sean concedidas medidas cautelares.

La decisión de la empresa South32 es particularmente preocupante, considerando que los Zenú son uno de los pueblos indígenas en riesgo de extinción cultural y física en Colombia. Poner en riesgo su salud está amenazando su supervivencia.

La población de Montelíbano vive la paradoja de los pueblos mineros: Ve explotar diariamente la mina de níquel Cerro Matoso, la más grande del continente a cielo abierto, mientras la pobreza, la miseria, la violencia y las enfermedades se apoderan de él sin consideración.

*Foto Imagen suministrada