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​Nuevo presidente mexicano deberá negociar y espejar miedos sobre su tendencia izquierdista

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Express News conversó con el académico de la Universidad de Monterrey, Henio Hoyo, para conocer de cerca las expectativas en torno a este Gobierno, cuyo líder ha sido calificado como el primer presidente de izquierda de esa nación.


P20 dr Henio


Arelys Goncalves

El nuevo presidente azteca, Andrés Manuel López Obrador, de 64 años, asumirá las riendas del país el próximo 1 de diciembre para llevar adelante su mandato que finaliza en 2024. 8 mujeres y 8 hombres acompañarán a AMLO en este desafío que ya sugiere cambios para el país.

Como antesala a su juramentación, el investigador del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Monterrey, Henio Hoyo, estuvo en Londres para hablar sobre las nuevas perspectivas en México. Hoyo piensa que el jefe de Estado deberá continuar con algunos objetivos de Enrique Peña Nieto en materia migratoria, como la defensa del inmigrante mexicano en Estados frente a violaciones de derechos humanos y con los programas para facilitar la integración de los deportados.

Sin embargo, cree que puede haber modificaciones en la política relacionada con la contención de la migración indocumentada centroamericana. "López Obrador y su nuevo canciller, Marcelo Ebrard, ya anunciaron que buscarán un enfoque multilateral a la migración, incluyendo a los países de Centroamérica". El académico conversó con Express News sobre lo que podría plantearse en su país tras el triunfo de un candidato que ha sido visto mundialmente como el primer presidente de izquierda de la reciente democracia mexicana.

¿Cuáles son los aliados que tiene México en Centroamérica?

En Latinoamérica, México tiene aliados naturales en Centroamérica respecto al tema migratorio, aunque necesariamente tendrá que hacer un cambio radical en sus propias políticas sobre migrantes centroamericanos. Sin embargo, también hay limitaciones serias: en primer lugar, los países del llamado “Triángulo Norte” de Centroamérica (Guatemala, El Salvador, Honduras) difícilmente pueden hacer gran contrapeso diplomático o restringir la migración desde sus países.

En particular, El Salvador y Honduras tienen problemas de criminalidad tan grandes que todos sus recursos se van a tratar de controlarlos, lo cual deja muy pocos recursos para el desarrollo – y particularmente, para fondos comunes como el que propone López Obrador. Y, en segundo lugar, la crisis política en Nicaragua ha creado aún más presión migratoria, ya que empiezan a haber flujos de refugiados a países vecinos. En ese sentido, la inestabilidad actual en Centroamérica hace difícil, por el momento, poder hacer grandes iniciativas.

¿Qué ocurre con el resto de la región?

En contrapartida, creo que con López Obrador México tiene una gran oportunidad de rehacer los contactos políticos, diplomáticos y hasta cierto punto, económicos que se han perdido con Latinoamérica en los últimos 20 años. Sin embargo, también tiene en contra que la mayor parte de la “ola de izquierda” en América Latina ya pasó, y que muchos gobiernos actuales son más bien de centro-derecha o derecha. Entonces, López Obrador tendrá que ser muy pragmático en este aspecto y estar dispuesto a negociar, por ejemplo, con el nuevo gobierno de Colombia respecto a una política de asistencia a Centroamérica; y, a la vez, despejar los miedos (más producto de propaganda que otra cosa) de que planea convertirse en un nuevo Chávez.

¿Se trata de un gobernante de izquierda?

Hay que ser prudente con la denominación “izquierda” al aplicarse a López Obrador. Primero porque, desde la campaña e incluso antes, él es más bien un político pragmático que sabe diferenciar políticas de izquierda o derecha, según el campo de que se trate. Por ejemplo, en el ámbito de políticas sociales, López Obrador tiende a la izquierda, pero es mucho más moderado que, por ejemplo, Evo Morales o, por supuesto, los regímenes venezolanos. Sus políticas se enfocan en sectores particulares con mayor pobreza y áreas esenciales como educación y salud, pero no buscan en lo absoluto una reconfiguración del orden social completo.

En lo político, López Obrador abandonó el populismo anti-instituciones que lo caracterizaba antes, y se concentró en problemas concretos como la corrupción, haciendo alianzas con grupos, incluso aquellos que parecerían completamente opuestos: miembros del partido dominante; grupos de derecha católica; e incluso, un partido de derecha ultra-conservadora religiosa (Encuentro Social) con quien hizo coalición electoral.

Y finalmente, en lo económico, López Obrador ha mostrado un programa mixto: algunas cosas de la izquierda tradicional como la autosuficiencia alimentaria, pero otras como la política energética y medioambiental que francamente, parecen más bien de un gobierno de derecha.

En todo caso, podemos hablar de López Obrador como alguien de “inspiración” de izquierda moderada en lo social, pero pragmático en todo lo demás.

¿Qué impacto tendrá el nuevo presidente para los mexicanos en el exterior?

Es difícil decir qué impacto tendrá en las diásporas, porque tampoco queda muy claro qué quiere hacer con ellas. Ha mencionado una y otra vez, y al parecer será un pilar del gobierno, el que los mexicanos “ya no tengan que migrar por necesidad, sino que puedan quedarse y si se van, que sea por voluntad propia”. Pero no ha dicho nada muy claro respecto qué hacer con los que ya están fuera. Tampoco hay que olvidar que los mexicanos en el exterior casi no votan, pese a tener el derecho a hacerlo. Menos de 100,000 votos fueron recibidos del extranjero, pese a que tan sólo en USA se calcula que hay unos 35,000,000 de mexicanos (11,000,000 de ellos nacidos en México, el resto en USA, pero con nacionalidad mexicana por sus padres.

Creo que el mayor impacto que puede tener López Obrador en los migrantes mexicanos, es, por un lado, respecto a las expectativas de mejoramiento social de los familiares que se quedaron en México; es decir, qué tanto los migrantes perciban que sus familiares van obteniendo (o no) mejores servicios sociales y oportunidades durante el próximo gobierno; y por el otro, la capacidad que muestre para defenderlos en Estados Unidos, sea como negociador ante Trump, o como alguien que, al menos, alza la voz frente al mismo.

¿Por qué es importante este análisis sobre México?

Probablemente, México seguirá estando visible en la agenda internacional, primero como el más reciente experimento de la izquierda latinoamericana (con todas las salvedades que señalé antes) frente a gobiernos en crisis, como Honduras, Venezuela etcétera y, segundo, México seguirá siendo visible como uno de los principales objetivos (¿víctimas?) de la administración Trump.

¿Qué aporte genera para el Reino Unido?

Creo que estudiar México es importante para el Reino Unido por ambos lados: por la imagen (a veces muy romántica) que se presenta de la izquierda latinoamericana en algunos ámbitos políticos de UK, particularmente en el ala izquierda del laborismo y en Corbin mismo; y, a la vez, porque esos mismos grupos (y otros) seguirán mencionando a México, junto con otros países, como parte de sus críticas al gobierno británico actual y su alineamiento con Estados Unidos y Trump en particular.

Pero en un sentido más general, México es relevante para Reino Unido en el contexto específico del Brexit, dado el debate sobre si UK seguirá siendo parte de los tratados suscritos por la UE con terceros países. Uno de esos tratados, bastante importante y apenas renegociado hace unos meses, es el UE – México. En ese sentido, México y UK deberían estar listos para renegociar un tratado nuevo o, cuando menos, acordar de antemano qué partes del acuerdo UE-México (y otros similares) seguirán vigentes en ciertas áreas clave, como explotación petrolera, minería y servicios financieros, donde UK tiene claros intereses en el país.

*Fotos Arelys Goncalvez