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Cultura

Una pintura de Goya

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Condesa de Chinchón, diosa Ceres y mujeres en cinta


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Por Lorena Benéitez

Chinchón es una localidad madrileña al sur, en el centro de la Península Ibérica con edificios religiosos y caserones imponentes de gran calado. Sus calles se visten de teatro entre corrales de comedia que sacan los chinchonenses con sabor medieval y ambiente agrícola. Es el ajo de denominación de origen, el vino, el vinagre, el aguardiente, el anís seco o dulce, el chícharo -cicer o garbanzo-, productos de sus rentas, en venta en la Plaza Mayor –uso como coso taurino- y sus “claros” al asombro estético del cinturón de hierro que da forma a la ciudad. Esta villa de ambiente de campo puro donde vivieron por largas temporadas dos personajes de un lienzo que vamos a tratar, la Condesa y el creador.

El pintor realista Guillermo Muñoz Vera (Chile, 1956) dio luz a la Fundación Arte y Autores Contemporáneos (ARAUCO, 2007). Se trata de un proyecto cultural ubicado en el Palacio de Montehermoso, sede de la Academia en pleno Chinchón y abierto a aquellos interesados de formar parte de él, dando cabida a oficios plásticos y venta de obras entre españoles y artistas latinoamericanos.

Al dedicarnos a ellas, mujeres en estado de buena esperanza, remitimos tanto al hecho biológico de la reproducción como al social de la maternidad construida culturalmente en los distintos contextos históricos a lo largo de nuestras vidas.

Abarcando desde su influencia en la construcción identitaria de las mujeres, abordando los imaginarios de la maternidad, conformados entre la religión y la ciencia; de la legislación y las políticas adoptadas por los diferentes países; de las economías entre el trabajo y la familia, o de las construcciones feministas que se hacen sobre ella al siglo XXI.

Escribía Francisco Umbral “el cuadro ya es curioso porque la Condesa posó con rulos. Es el único retrato de una mujer con rulos que hay en la historia de la pintura. Claro que son unos rulos del XVIII/XIX, una cosa vistosa y verdeada. Quedan bien y a lo mejor se los puso Goya para decorar” (Tiempo, 2000).

Decorada con espigas de trigo, verdes y azulados lazos entre el flequillo, la toca y un moño con abundante cabello rojizo. Era la pensativa de cabeza vuelta a la izquierda, Doña María Teresa de Borbón y Vallabriga (Toledo, 1780-1828) -entonces Marquesa de Boadilla del Monte-, más conocida como la XV Condesa de Chinchón pintada en la primavera de 1800. Esposa del hombre más poderoso de la España de Carlos IV, Manuel Godoy (Badajoz, 1767-1851) -en la sortija de la mano derecha con camafeo, el retrato del marido-. Embarazada a los veinte años, de su única hija, Carlota, que nacía el 2 de noviembre del mismo año.

El ambiente de descrédito y conspiración que emanaba detrás de la pintura es examinado al detalle en el discurso de ingreso de la Real Academia de Córdoba, Bellas Letras y Nobles Artes (Córdoba, 2006) por la erudita Mercedes Valverde Candil. Tomando como pretexto una imagen a tamaño natural, sedente y realizado en dibujo fino. Ha resultado ser clave para la retratística neoclásica aristocrática nobiliaria de entonces y ahora. Conservado en muy buenas calidades y fidedigno.

La dama vestida en corte imperio, a la moda parisina, con corsé apropiado a su estado en cinta -tras varios abortos-, era conocida y pintada desde su infancia. Ejecutado en óleo sobre un lienzo -utilizado y cubierto por una capa de color beige rosado (Estudio técnico en el Boletín del Museo del Prado, 2003)-, sobre fondo plano y efecto lumínico de 216 por 144 centímetros que parece gravitar por Francisco de Goya y Lucientes (Zaragoza, 1746-1828).

En “Perspectivas económicas de Goya” de Vicenta Llombart (Estudios de economía aplicada, 2014) se relatan los significados, las realidades de su tiempo, ideas del sector por los ilustrados españoles, obras de agricultura, industria y comercio. Retratos de economistas e ingresos del pintor dentro del complejo proceso artístico en el siglo XVIII. Fue un observador agudo y crítico mordaz de las actitudes, prejuicios e ignorancias de quienes le rodeaban.

El Ministerio de Educación y Cultura ejerció hace dieciocho años su derecho de adquisición preferencial, según la ley 16/1985 de 25 junio sobre el patrimonio histórico nacional, con lo que la entrega del cuadro se realizó por parte de los hermanos Rúspoli. Hoy expuesta en el Museo Nacional del Prado deseando ser visitada por los bebés de las mamás gestantes, Baby.

*Imagen tomada de internet