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Perfiles

Nos adentramos en la nueva novela de la escritora científica Carme Torras

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P20 CarmeTorras by  AnaisMorales 2 (1)

Por Mar Molina

Fotografía de Anais Morales


Carme Torras comenta, con una sonrisa amable y hasta tímida, que los medios nacionales la abordan asiduamente. Con voz pausada y tranquila alega que debe ser porque encaja en diversos targets como el de “mujer”, “científica”, “divulgadora” o “escritora”. Comenta además que, el estar de forma regular en los medios, le hace sentirse repetitiva y que siempre explica lo mismo. Le comento que quizás es debido a que siempre le hacen las mismas preguntas y sonríe amable.

Carme Torras es máster en matemáticas de la Universidad de Barcelona y máster en Ciencias de la Computación por la Universidad de Massachusetts en Amherst, profesora de investigación en el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España) y jefa de Investigación sobre manipulación y percepción en el Instituto de Robótica e Informática Industrial de Cataluña. Detrás de este perfil rigurosamente científico está también alguien que te despierta la curiosidad con sólo describirte el aspecto físico de su robot de ficción favorito, Johnny 5 de la película Cortocircuito. Alguien que, pese a su reconocimiento profesional y exposición mediática, se siente halagada e ilusionada porque la prestigiosa editorial MIT Press, cuyas únicas sedes se encuentran en Londres y Boston, haya elegido su novela The Vestigial Heartpara traducirla al inglés y exportarla así por todo el mundo.

La conversación de Carme Torras, igual que sus novelas, nos abre aún más la mente, nos suscita preguntas y nos plantea dilemas sociales y éticos. La científica nos puede guiar en el extenso debate ético de la Inteligencia Artificial, hablar de sensores y programación con una excelencia inalcanzable para muchos de nosotros y exponer su discurso con meticulosidad analítica, pero Carme Torras también nos puede divertir, hacer soñar y, como los buenos maestros, empujarnos a adquirir un compromiso intelectualmente crítico.


P20 The Vestigial Heart


¿Qué supone que la prestigiosa editorial MIT Press, afiliada al Instituto Tecnológico de Massachusetts, haya publicado y traducido su novela de ciencia ficción “The Vestigial Heart”?

Supone una difusión mayor y un mayor número de lectores, lo que siempre es un aliciente y una grata ilusión. La novela fue escrita originalmente en catalán y, aunque ganó los dos premios de ciencia ficción en dicha lengua, el Manuel de Pedrolo y el Ictineu, su mercado era pequeño. Ahora al ser traducida al inglés y teniendo en cuenta que, de todo lo que se publica en lengua inglesa de ciencia ficción, sólo el 5 % es traducido de otra lengua, me siento como si me hubiera tocado la lotería.

Explíquenos con qué propósito nació esta novela y aváncenos un poco el hilo argumental

Asisto con asiduidad a reuniones de la Comunidad científica europea y allí se platean temas como la creación de robots totalmente autónomos, única forma de que puedan alcanzar una inteligencia plena. Esto te hace preguntarte sobre el tipo de sociedad futura en la que estos robots interactuarán y, aunque predecir los usos que se darán a la tecnología en un futuro es muy difícil, sí que es posible imaginar diferentes escenarios. La literatura me da el espacio para crear esos escenarios donde desarrollar y ponderar las posibles consecuencias del avance robótico y de la inteligencia artificial.

En cuanto al argumento, la novela muestra una sociedad futura en que cada persona tiene su asistente robótico y donde recobra la vida una adolescente de nuestra época a quien criogenizaron porque padecía una enfermedad incurable. Nuestra protagonista tendrá que lidiar con los humanos futuros que han sido criados por niñeras artificiales y han aprendido de maestros robóticos. Humanoides y humanos comparten trabajo y ocio, el conflicto está servido.

¿Son sus novelas de ciencia ficción la antesala, o “la cocina” donde se desarrollan posibles combinaciones de los mundos futuros? o ¿son básicamente ficciones inspiradas en asuntos científicos?

Me interesa analizar las implicaciones sociales y éticas de las tecnologías que estamos desarrollando, para fomentar el espíritu crítico y tratar de orientar la investigación hacia aquellas que lleven a un mayor bienestar social y un mejor desarrollo humano. En un posible escenario distópico, la tecnología empujaría la sociedad a un ocio mal entendido en que el divertimento superficial acabaría anulando las capacidades sociales e intelectuales de la humanidad. Otro escenario derivaría de seguir como estamos, es decir bajo un capitalismo neoliberal que acentúa las desigualdades y en el que desaparece la clase media progresivamente. En este escenario, la fractura digital sería utilizada por las elites económicas para su beneficio, a riesgo de incrementar los colectivos que padecerían exclusión. Un tercer escenario más esperanzador es que se vaya hacia una sociedad del ocio bien entendido. Una sociedad donde el trabajo, que para mí es un derecho fundamental, esté distribuido de una forma más racional e igualitaria. Deberíamos poder trabajar menos horas, lo que daría mejor calidad al trabajo realizado y nos permitiría dedicarnos a nuestras relaciones personales y a nuestro crecimiento personal e intelectual.

La BBC hacía eco, hace unos días, de la historia de Ibrahim Dialla (Los Angeles). El primer ser humano despedido de su lugar de trabajo por una máquina. ¿Qué posibles soluciones ve como más factibles para que ese temor no sea una amenaza real?

Para mí, situaciones como la que comenta no se tendrían que producir pues la decisión última, en cualquier área (salud, trabajo, legislativa), debería ser tomada siempre por una persona. Es una de las directrices que se suele incluir en los códigos éticos que se están desarrollando. Además, hay una serie de trabajos que no podrán ser robotizados, por lo menos en un futuro próximo, como aquellos que requieren imaginación para resolver imprevistos, por ejemplo, la reparación de averías. Los trabajos que requieren empatía emocional y psíquica tampoco podrán ser atendidos por una máquina.

Ramón López de Mantaras, alertaba en un artículo, del peligro que corre Europa respecto a países como China que ha anunciado un programa destinado a lograr el dominio mundial en todas las áreas de la Inteligencia Artificial para el 2030. ¿Cree que Europa se puede descolgar de esta carrera tecnológica?

Los investigadores europeos en Inteligencia Artificial hemos firmado un documento para conseguir más inversión y no quedar rezagados. Generalmente los temas de investigación no están en las prioridades políticas europeas y esto puede acarrear consecuencias nefastas en el futuro próximo. La investigación científica no puede estar supeditada a los cambios de gobierno, debería haber un pacto de Estado en favor de la ciencia y la tecnología que no se alterase cada 4 años.

Frente a otros países de tradición menos democrática que Europa y que están orientados al control total de la ciudadanía y la carrera armamentística, Europa debería liderar el debate ético y legislativo de la tecnología. ¿Cree que será así?

Europa y EEUU tienen capacidad para liderar dicho debate y, de hecho, ya existen iniciativas en ese sentido. Es fundamental transmitir conocimiento que favorezca una conciencia crítica en la ciudadanía y en los estudiantes que serán los profesionales del futuro. Fíjese, MIT Press me tradujo la novela porque en Estados Unidos se imparte una asignatura en las carreras de ingeniería e informática relacionada con la ética profesional y los valores humanos. En ella se utilizan textos filosóficos de ética aplicada que a veces resultan demasiado abstractos para los tecnólogos y por ello también han incorporado obras de ciencia ficción que invitan al debate ético. Mi novela especula sobre las posibles consecuencias y escenarios futuros, invita a reflexionar y a pensar sobre los límites y capacidades de la tecnología, pero también del ser humano, sobre lo que es deseable y lo que deberíamos evitar.

En anteriores entrevistas usted ha comentado que más que la ética con la que se programan los robots, le interesa cómo se forman las personas que programan a los robots. Si el mundo científico está en constante revisión de los postulados y fines éticos de sus acciones, ¿cree que el debate ético podrá también alcanzar a las grandes corporaciones empresariales que comercializarán con la tecnología futura?

La ética se puede abordar desde la regulación, con políticas y legislaciones, o desde la educación. La concienciación del mercado es difícil, lo reconozco, pero si formamos a profesionales para que programen sin introducir “sesgos” y bajo premisas de pluralidad, universalidad y no de marginación o beneficio a cualquier coste, tendremos mucho ganado. Le pongo un ejemplo del robot/niñera. Si se crea el estado de opinión que ese robot/niñera es el mejor recurso para el crecimiento y desarrollo infantil, sin avisar de las posibles consecuencias de falta de empatía y aislamiento que pueden afectar al niño/a, habremos fracasado como sociedad.

Usted encarna el ideal interdisciplinario ya que se ha desarrollado tanto en el área científica como en la humanista. Ya en su juventud estudió la carrera de matemáticas e informática y Filosofía y letras. ¿Dígame qué robot de ficción le gusta más y que filosofo le ha marcado o interesado más?

Mi robot de ficción favorito es Johnny 5de la película Cortocircuito. Me gusta mucho cómo se comporta y también su diseño físico. Se desplaza mediante ruedas-oruga (como los tanques) y tiene una cabeza como de dibujo animado; se parece a Wall-E. Es un robot diseñado para el enfrentamiento bélico pero que rompe sus esquemas de programación y se declara pacifista. Finalmente es adoptado por una familia con niños.

Mi filósofo favorito es Nietzsche y, en especial, su obra “Así hablaba Zaratustra”. A veces se le ha mal interpretado o se han atribuido ideologías fascistas a sus escritos, pero es el filósofo que más me ha marcado por su profunda reivindicación del ser humano, de su espíritu de superación y su ambición por ir siempre más allá. Es destacable la confianza que muestra en las capacidades vitales e intelectuales humanas para llegar a una verdad no ligada a falsos preceptos o ingenuos puntos de vista.

¿Qué recuerda de cuando escribió una carta a Michael Arbib y empezó a cursar el máster universitario sobre Brain Theory en la universidad de Massachusetts?

Se me abrió el cielo cuando contestó a mi carta. Ahora la investigación en España está más igualada a la de Europa e incluso a la de Estados Unidos, pero en los años 80 estábamos a años luz. Fue una experiencia inigualable.