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​Altas temperaturas no dan tregua

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P15 Calor Portugal

Por Denis Kuck


"Las predicciones estacionales apuntan a un agosto más caluroso de lo normal", explicó Tyler Roys, meteorólogo del portal AccuWeather.

La temporada de verano de este año en el hemisferio norte ha sido marcada por temperaturas ardientes e incendios de proporciones históricas en regiones tan diferentes como el sur de Europa, Escandinavia, Estados Unidos y Japón.

Grecia es el país más afectado, registrando a finales de julio su peor temporada de incendios en 11 años. Al menos 91 personas murieron en el país debido a las llamas, 50 de ellas en la villa de Mati, a unos kilómetros de la capital Atenas. Otras 190, incluyendo 23 niños, resultaron heridas.

Pocas semanas después, la Península Ibérica fue golpeada por el fuego. En Portugal, un gran incendio en las montañas de Monchique, en la zona turística del Algarve, azotó el sur. Más de 700 bomberos fueron enviados al lugar, mientras que los portugueses tienen aún en la memoria la tragedia registrada el año pasado cuando una ola de fuego dejó más de 100 muertos.

La península también registró una ola de calor sin precedentes, con los termómetros marcando más de 40ºC en diversas ciudades. En España, tres personas murieron debido a las altas temperaturas.

El clima abrasador y los incendios, sin embargo, no se limitaron al sur del continente.

Casi sin lluvias desde mayo, Suecia registró su mes de julio más caliente de los últimos 250 años. Una serie de incendios forestales alcanzaron diversas regiones del país, incluyendo territorios cercanos al Círculo Polar Ártico. También hubo registro de incendios en los vecinos Finlandia, Noruega y Rusia, pero en menor intensidad.

En Holanda, las autoridades cerraron tramos de carreteras en las que el calor llegó a derretir el asfalto. En Alemania, bomberos combatieron llamas en las regiones de Fichtenwalde, al suroeste de Berlín, y en Sajonia-Anhalt.

Según meteorólogos, una masa de aire caliente proveniente del norte de África es la responsable de esa ola de calor, la más intensa registrada en el continente desde 2003.

El fenómeno, sin embargo, ocurrió también en otras regiones del mundo. En Japón, las temperaturas superaron los 41ºC, dejando al menos 40 muertos. En Estados Unidos, la región de California registró el sexto incendio forestal más mortífero de su historia. Más de 4.200 bomberos trabajaron para apagar el fuego que devastó casi 63.000 hectáreas y destruyó más de 1.600 edificios, dejando al menos 7 muertos.

¿Qué está pasando?

Los incendios pueden ocurrir naturalmente en los bosques, inflamados por el calor del sol o por los rayos. Sin embargo, la gran mayoría de ellos -hasta el 90% en todo el mundo- es iniciado por humanos, dicen expertos.

La causa puede ser el carbón usado en la barbacoa, un cigarrillo arrojado o incluso un incendio. Mientras haya combustible y oxígeno disponibles, las llamas pueden comenzar fácilmente.

Grecia tuvo un invierno y primavera excepcionalmente secos este año, dejando la zona forestal especialmente inflamable, dice Thomas Smith, profesor adjunto de geografía ambiental en la London School of Economics and Political Science (LSE).

Además de la falta de lluvia, el viento también determina cuán devastador el fuego será, dependiendo de su fuerza y dirección.

"Las masas ardientes pueden viajar muy lejos e iniciar nuevos incendios que pueden extenderse por kilómetros si son lo suficientemente grandes", dice Smith.

Los incendios superficiales, que se queman en el suelo del bosque, por ejemplo, tienden a propagarse de forma más lenta, pudiendo ser controlados más fácilmente.

Según la holandesa Cathelijne Stoof, especialista en incendios forestales, algunos incendios superficiales pueden incluso ser positivos, pues "ayudan a las plantas a regenerarse".

"El problema es cuando las llamas pueden escalar ramas y alcanzar las copas de los árboles, ahí es cuando no podemos detenerlas", dice.

La parte más peligrosa de un incendio es llamada cabeza de fuego, explica Smith. Por tener llamas largas, suele ser fácilmente llevada por el viento y es muy difícil de combatir.

Pero no es sólo madera y maleza que rápidamente se convierten en combustible para los incendios forestales. Las casas y vehículos cercanos se queman debido a los materiales que contienen, como plásticos y gomas.

En Grecia, los coches en la carretera cogieron fuego antes de los árboles alrededor, pues eran más inflamables. Y ellos no necesitaban ser golpeados directamente por las llamas para entrar en combustión.

"Todo se reduce a la cantidad de energía que las llamas emiten", concluyó Smith.

*Foto portugués bomberos