9 °C
Reino Unido

​Gran Bretaña cuida de sus cisnes

|


P5 cisnes 1

Por Ulysses Maldonado

La soberana Reina Isabel es propietaria de todos los cisnes en libertad de Gran Bretaña, y cada verano en el mes de julio, un equipo se encarga de revisar las condiciones de estas bellas aves y sus polluelos para garantizar su bienestar. Los animales son pesados, medidos y examinados por un equipo de especialistas para censarlos y determinar cualquier problema o enfermedad.

Los orígenes se remontan al siglo XII, cuando la corona reivindicó la propiedad de estos cisnes para asegurarse un suministro seguro de viandas para los banquetes. En los siglos doce, trece y catorce era un alimento muy importante. Por supuesto, hoy en día ya no se come cisne, y es una especie protegida.

Solo el rey y los acaudalados terratenientes podían tener cisnes, que marcaban con muescas en el pico para identificar a su dueño. En el reino casi no había cisnes mudos en libertad, ya que por lo general les ataban las alas.

Sin embargo, no los domesticaban como a las aves de corral, podían nadar donde quisieran, además de que todos los años ocurrían apareamientos entre aves de bandadas en el mismo río.

El Maestro Real de los Cisnes y sus adjuntos recorrían la campiña resolviendo disputas sobre la posesión de cada nueva parvada de pollos de cisne.

En el siglo XVI, el abastecimiento de estas aves era tan importante que cualquier persona que fuera sorprendida robando sus huevos podía ser condenado a un año de prisión y pagar una importante multa.

El recuento nada tiene que ver con el consumo, puesto que este tipo de aves no figura ya en los menús o comidas reales, pero se mantiene con fines de conservación de la especie, para gran alegría de los turistas, amantes de la naturaleza y de las aves.

Cada año, en julio, se celebra la “captura de cisnes” que consiste en hacer una redada de pollos de cisne, se les ata las alas y se les marca el pico. Los cisnes reales no se marcan.

Solo se considera que tienen dueño los cisnes del río Támesis. Pertenecen a la reina o a los gremios de la ciudad de Londres.

Una vez terminado el censo de cisnes, se publica una lista informando del número de crías y nidadas contadas.

Por esfuerzos como éste sólo se puede esperar que estos hermosos cisnes blancos, símbolos de la serenidad, nunca abandonen las aguas del Támesis y de los lagos de Inglaterra.


*Foto Tomada de internet