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Música

​Por su salud mental, Mobby decide renunciar a las giras

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P25 Mobby


En 1999, Moby se convirtió en un fenómeno global con la publicación de su trabajo 'Play', con el que vendió diez millones de discos. El músico es un ejemplo de cómo el éxito no siempre garantiza la felicidad, pues en su mejor momento profesional coincidió con un descenso a los infiernos en lo personal, que lo llevó a intentar quitarse la vida en varias ocasiones.

"Al mismo tiempo que aumenta la fama, la riqueza, el consumo de drogas y de alcohol, también lo hace el narcisismo y el sentimiento de estar por encima de todo... y crece la ansiedad y la depresión. Por norma general esos sentimientos afloran cuando mejor van las cosas", dijo el artista en una entrevista al Daily Telegraph. "En una ocasión en 2002, en los MTV Awards de Barcelona, estaba alojándome en un hotel muy lujoso. Acababa de ganar un premio y era presa de una ansiedad y una depresión brutales, lo único que quería hacer era tirarme por la ventana, pero no se abría lo suficiente".

En 2007, un año antes de desintoxicarse y abrazar una sobriedad que todavía mantiene, Moby intentó suicidarse en su apartamento de Nueva York atándose una bolsa alrededor de la cabeza, aunque en el último momento el olor a cloruro de polivinilo del plástico le hizo cambiar de idea porque "no merecía morir oliendo el interior de una bolsa de basura".

"Hubo miles de experiencias así, en las que me sentí enfermo y abatido. Salía, me bebía quince copas, compraba cien dólares de cocaína y me quedaba despierto hasta las seis de la mañana. Después me tomaba tres Xanax y un par de vicodines y me quedaba dormido hasta las cinco".

En la actualidad, y tras dejar atrás el caos del pasado, Moby ha decidido renunciar a las giras para garantizar su salud mental.

"Incluso sentarme en los conciertos de otra persona me hacía sentir fatal, hasta el punto de no querer salir nunca más de tour. He pasado demasiado tiempo en la carretera. Hay muchas más cosas en esta vida. Quedarse en casa, hacer senderismo o salir a cenar con los amigos. O trabajar en política, activismo o en la música. ¡Y dormir en mi propia cama! Nada de eso es lucrativo, pero es mucho más satisfactorio", se ha justificado.