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España

​Sánchez releva a Rajoy en la presidencia española

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Sanchez

Isaac Bigio

Analista internacional


Por primera vez en 40 años de la democracia post-franquista española un presidente electo ha sido removido y una nuevo ha sido nombrado mediante una moción de censura.

Esta es la cuarta vez en las 4 décadas de la monarquía constitucional en la cual se presentaba una moción de censura, pero nunca antes ésta había prosperado.

Mariano Rajoy tras 6 ½ años en el poder ha sido desaforado bajo acusaciones de haber liderado una vasta red de corrupción.

El nuevo presidente del gobierno español es Pedro Sánchez del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

España pasa de contar con un mandatario sustentado en un partido que ganó con un tercio de los votos en las últimas elecciones generales (las de 2016) a uno nuevo que en dichos comicios quedó segundo y con apenas un 22% de los votos.

Otra paradoja es que Sánchez ni si quiera es diputado. Durante su liderazgo del PSOE él llevó a este partido a dos caídas electorales, lo que conllevaría a que él perdiese su curul y luego tuviese que abandonar su secretaria general.

Nunca antes la España post-franquista se escoge a un presidente con tan poco apoyo.


Ni Rajoy podía preservarse en el puesto ni Sánchez tiene suficiente autoridad para estabilizarse en éste.

Sánchez ha logrado substituir a su némesis en la presidencia apoyándose en la izquierda (Unidos Podemos) y los nacionalistas, incluyendo los moderados y los más radicales (como los independentistas vascos o catalanes).

Sánchez sigue sin tramontar un porcentaje inferior al 25% de los votos en las encuestas, donde continua siendo segundo ante la derecha (esta vez no ante el desgastado PP sino ante los neo-liberales modernos de Ciudadanos).

Sánchez debe hacer concesiones a sus nuevos aliados vascos y catalanes concediéndoles más autonomía o negociando un nuevo estatuto que le dé más poderes al gobierno pro-independencia de Cataluña.

No queda claro si Unidos Podemos, la coalición de socialistas de izquierda, comunistas y anticapitalistas, entrará a formar parte del nuevo gabinete o qué concesiones Sánchez les ha de hacer.

Es posible que se dé un gobierno socialistas-izquierda tipo Portugal, algo que ha de tener su impacto en Europa e Iberoamérica.


Posiblemente el nuevo gobierno español hará un giro en relación a Venezuela. Tras que el PP llegó a impulsar un golpe contra Chávez en 2002 y ahora buscaba aislar a Maduro, ahora tiene al frente las recomendaciones de su ex presidente Zapatero quien pide reconocer a Maduro y llegar a un acuerdo entre bolivarianos y opositores.

Es difícil presumir que este nuevo gobierno ha de ser muy estable y posiblemente se adelanten nuevas elecciones.


En cuanto a Cataluña Sánchez no podrá anular las decisiones judiciales que encarcelaron a varios exministros catalanes y que piden la extradición de Puidgemont, ni permitir un referendo catalán.

En cuanto a Rajoy él no quiso renunciar buscando mantener a su partido en el poder a través de otro dirigente, sino que ha dejado que Sánchez le revele del puesto pensando que los socialistas se desgastarán más en el poder y, con ello, las chances suyas (quien ahora pasa a ser líder de la oposición) o de su partido para volver a palacio podrán crecer aprovechándose de las contradicciones de una alianza socialistas-izquierdistas-nacionalistas.

Con esta jugada Rajoy, además, busca frenar el ascenso de Ciudadanos, el nuevo partido modernizador que le ha desplazado como la primera fuerza de la derecha en los sondeos. Estando fuera del poder y encabezando a la oposición el PP podrá querer neutralizar a Ciudadanos.


Queda por verse si Rajoy seguirá como jefe del PP o si éste explosionará.

Un nuevo elemento que ha de tomarse en cuenta es que vayan a producirse nuevas manifestaciones en relación a temas sociales pidiendo revertir las medidas de ajustes conservadoras o en torno a la independencia catalana.