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​Boko Haram y el terrorismo internacional

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Javier Gamero Kinosita / Suiza

Una vez más, la comunidad de naciones se ha visto estremecida e indignada por el secuestro de 110 ninãs cristianas de la escuela de Dapchi al noreste de Nigeria, el 25 de febrero de 2018, por las milicias del grupo afroislámico Boko Haram, reeditando una vez más, un atentado similar, que conmocionó al mundo entero, cuando secuestraron a 276 niñas, en una escuela cristiana en Chibok, en el noreste de Nigeria, en el año 2014, muchas de ellas habían sido maltratadas, violadas, embarazadas y forzadas a contraer matrimonio con sus violadores, permaneciendo aún hasta hoy, más de un centenar de ellas, como esclavas en cautiverio.

Estos actos de violencia brutal asi como la reacción de la comundad internacional con la campaña “devuelvan a nuestras hijas”, que fue apoyada por la propia ex Primera Dama de los EEUU, Michelle Obama, como símbolo de guerra contra Boko Haram, pusieron en evidencia ese mundo de crueldad, que reina en la región, así como, el fracaso del gobierno de Nigeria y los militares.

Mientras las autoridades nigerianas están vigilantes y en estado de alerta frente al resurgimiento y el accionar terrorista de Boko Haram, el experto Mike Smith, periodísta británico de la Agencia de Noticias AFP, quien ha seguido de cerca los acontecimientos de esta secta salafista en Nigeria, habiendo tenido que superar muchos obstáculos de las propias autoridades nigerianas para sus trabajos de investigación en la región, vaticina un retorno de la violencia en esa región, donde existe una pobreza extrema, campea la corrupción, carece de educación escolar básica y en donde faltan puestos de trabajo para los jóvenes, que les permita una esperanza en el futuro.

En efecto, Boko Haram es una banda yihadista que surge operativamente en Maiduguri, en el Estado de Borno, al noreste de Nigeria desde el 2002, impregnada de una ideología fundamentalista islámica, bajo el liderazgo de Mohammed Yusuf, desde hace unos años sus militantes han bombardeado e incendiado escuelas e iglesias, ha secuestrado mujeres y niños y ha asesinado políticos y líderes religiosos, con la intención de llevar a cabo una insurgencia local, que lleve a una revolución en el mundo, para crear un Estado puro, que se rija por la ley islámica, la scharia. Literalmente Boko Haram significa “prohibición de la educación”, aduciendo sus seguidores, que “la educación occidental es pecado”. Hoy esta secta salafista está liderada por Abubakar Shekau.

La maldición del petróleo

Al parecer en esa nación creada artificialmente por las potencias coloniales, con diferentes culturas, tradiciones y etnias; las revueltas y perturbaciones sociales han sido inevitables en muchas regiones de ese país, ello es aplicable a muchos países africanos, pero uno de los factores peculiares de la violencia en Nigeria, en opinión de Mike Smith, ha sido el petróleo, lo que lo condujo a una serie de problemas graves y catastrofales en la región, pues en el año de 1956 se descubrió en las zonas pantanosas del Delta del Niger, en el sur del país, grandes volúmen de petróleo, lo que dio lugar a que Nigeria, sea uno de los grandes productores de petróleo en el África, generando el flujo de enormes divisas a las arcas del erario nacional. Una gran cantidad de ese dinero fue robado y saqueado al haberse instaurado una cleptocracia, que se ha hecho de las reservas petroleras, bajo el poder violento de desvalijadores y saqueadores.

Smith agrega, que Nigeria es un país con muchas irregularidades, injusticias y abusos, al día sufren varios cortes de luz, los policías están mal pagados y son corruptos, a pesar de sus ingentes recursos energéticos, no son capaces de construir suficientes refinerías para procesar sus propios recursos, siendo incapaz hasta hoy, de producir suficiente electricidad para su población de 170 millones de habitantes, en su mayoría jóvenes, sin perspectiva y que de tener un trabajo, tienen que sobrevivir con menos de un dólar por día.

La riqueza del petróleo, añade Smith, sirvió de poco al gobierno para impulsar el desarrollo del sector de la economía, aún en el propio sur del país, que poseía grandes yacimientos petroleros, aunque la situación en el sur era abrumadoramente mejor que en el norte., ya que tiene un nivel educativo más alto, existe mayor industria y puestos de trabajo, padece menos pobreza, y retiene una mayor parte de los ingresos estatales, sin embargo tampoco está inmune a la violencia por la codicia de la rqueza petrolera.

En la región del norte de Nigeria los yihadistas armados de Boko Haram, han instaurado un califato islámico en el Estado de Borno. Para los soldados del califato, Dios ha determinado que tomen las armas, en caso el enemigo ataque, para ellos todo el que esté contra el Islám o trabaje contra la construción del Estado islámico o esté contra el Profeta, es un enemigo. La cultura del norte de Nigeria se diferencia mucho, de la del sur, pues muchos en el norte del Nigeria consideran a la democracia como un sistema, que genera pobreza y permite enriquecerse a muchos líderes corruptos.

Boko Haram y el terrorismo internacional

La Casa Blanca ha calificado a la secta salafista Boko Haram, como una organización global del terror, activa en Nigeria, Camerún, Chad, Niger y Mali; una organización que se ha adherido al Estado Islámico, habiendo instaurado un califato del terror, previas alianzas y contactos con las milicias de al-Shabbaab de Somalia y Al Qaeda, con miras al yihadismo global en un tiempo no muy lejano, por ahora tiene como enemigo principal al Estado nigeriano y determinadas autoridades estatales. La ciudad de Maiduguri, es la cuna de Boko Haram, hoy considerada territorio de guerra. Esto llevó a la creación de una coalición internacional contra el terrorrismo perpetrado por Boko Haram, conformada por 5 países, Benin, Chad, Camerún, Niger y Nigeria.

Corrupción y violaciones de DDHHs por los soldados del califato y del ejército nigeriano

Boko Haram es un problema cuyas raíces están en Nigeria, por lo tanto son los nigerianos, quienes tienen que resolverlo. El ejército nigeriano, hoy totalmente desintegrado, ha realizado en operativos militares arbitrarios contra la población civil, saqueos, detenciones ilegales, torturas, incendiando casas, escuelas y hasta fusilamientos de personas inocentes. Tanto los soldados del califato como los miembros del ejército nigeriano, están sumidos en la corrupción, involucrados en la guerra por la riqueza petrolera, en lucrativos robos de petróleo y otros delitos en la región, según el periodista Smith, toda la población es consciente, que el ejército nigeriano está implicado en una guerra, que no le es posible ganar.Tanto los informes de las organizaciones de derechos humanos Human Rights Wath y Amnesty International, acusan a los militantes de Boko Haram como a los soldados del ejército nigeriano, hoy totalmente fuera de control, de haber cometido en sus desmánes contra la población civil, delitos contra la humanidad, sin que se haya llevado a cabo, algún proceso judicial contra ellos.

La perpejlidad y el desconcierto del pueblo nigeriano y de la comunidad internacional, ante estos hechos y sobre todo, este reciente secuestro de las 110 niñas cristianas de la Escuela de Dapchi, son aún mayor, toda vez que el actual Presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, había asegurado últimamente ante la opinión publica, que Boho Haram, ya había sido vencido y estaba totalmente exterminado, sin embargo vemos con sopresa, que el calidato del Terror sigue avanzando, bien afirmaba el escritor nigeriano Wole Soyinka, que “en Nigeria nunca es fácil, guardar un secreto, más bien, una vez descubiertos, los secretos brotan en diferentes direcciones”.