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Cultura

​El Cuarto Plinto en Trafalgar Square

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P26 Cortesia Plinth London (2)

Por Lorena Benéitez

Historiadora de arte contemporáneo

Nos encontramos en el cuarto plinto situado en la esquina noroeste de la cosmopolita plaza británica tan proclive al debate público efervescente e ir enumerando el éxito de esta convocatoria número doce al exhibir arte contemporáneo de forma temporal.


La vida de la plaza al aire libre fue mejorada considerablemente tras la remodelación de los 48000 m² -entre 1996 y 2003- con un acceso más universal. Nuevos asentamientos, iluminación, señalización vial o pavimentación se han integrado en el diseño original del arquitecto inglés Charles Barry allá por el año 1845.

Se presentó en este entorno urbano tan concurrido en marzo al artista plástico americano de ascendencia iraquí junto a la gama de merchandising desarrollados conjuntamente por la editorial Plinth (Londres, 2016) -3ª Floor, Bedford House, 125-133 Camden High Street, London NW1 7JR-.

Se trata de una obra a escala real realizada para la ocasión ejecutada con materiales de temas nutritivos y recalcando la hospitalidad de ese pueblo. Mencionar una y otra vez, el proverbio árabe “Una casa con una palmera nunca se morirá de hambre”.

Michael Rakowitz (Estados Unidos, 1973) -vive y trabaja en Chicago- reinterpreta la colosal estatua de alabastro, cabeza humana barbada y cuerpo de león símbolo icónico del imperio asirio como guardián, deidad protectora o fantasma centinela. Entendiendo que el patrimonio cultural no puede ser reemplazado.


Del valor incalculable versan las investigaciones de la doctora Carmen del Cerro Linares presentadas en los artículos de Isimu, revista anual sobre Oriente Próximo y Egipto en la antigüedad (España, 1998) resulta de lectura casi obligada.

Similar a los relieves que flaquean en la sala 7 del Museo Británico -número de inventario, ME 118802-ME 118802) consultar ficha-. Fechados en el 865-860 d.c. Fueron excavadas por Austen Henry Layard (Francia, 1817-1894) en la década de 1840 y Max Mallowan (Reino Unido, 1904-1978) en la de 1950.


Al observarlas de cerca, vamos enumerando una barba anular, el pelo grueso que cae sobre los hombros, alada, criatura compuesta de cinco patas, actitud agresiva de lateral y frontal de firmeza. Fuerza. Llamados “Lamassati”.

El proceso de trabajo plástico de Michael Rakowitz en “El enemigo invisible no debería existir” (comienza en el 2006) con más de siete mil objetos interpretados, en su afán de mitigar las pérdidas del pasado. Realizado en papel maché, yeso y alrededor de diez mil quinientas latas de jarabe de dátiles a diferentes colorines. Representa con envases alimenticios una reliquia del Medio Oriente.


Habla de pérdidas y ausencias irremplazables. Incluso de las palmeras datileras, segunda industria después del petróleo, hoy diezmada. Del patrimonio histórico reducido a escombros en un genocidio cultural.

Al aproximaros al pedestal, sereis capaces de leer la inscripción lateral: “Sennacherib, king of the world, king of Assyria, had the inner and outer wall of Ninevah built anew and raised as high as mountains”.

La pérdida de identidad, de una forma de vida, de las raíces de Iraq, de restos imposibles de catalogar de la antigua Mesopotamia por expolios salvajes. ¿Nos preguntamos si regresarán a Assyrian Gallery, Central Sector y del Museo Cultural de Mosul, procedentes the Ninurba temple of Assurnasirpal II at Nimrud?


“THE INVISIBLE ENEMY SHOULD NOT EXIT” DEL ARTISTA MICHAEL RAKOWITZ.

EL CUARTO PLINTO. TRAFALGAR SQUARE, LONDRES, WC2N 5DN.

MARZO 2018 A MARZO 2020.

www.london.gov.uk

plinth.uk.com