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Ola de violencia en Londres: un problema más allá del control policial

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Por Arelys Goncalves


P21 detenido

Los ataques con cuchillo en la capital británica han ido en aumento en los meses recientes y como muestra, en el primer trimestre del año las cifras superaron las de la Gran Manzana.

Desde el comienzo del 2018, al menos 36 personas fueron heridas fatalmente con arma blanca en Londres. Los registros presentados por la Policía Metropolitana indican que se han cometido 37.443 delitos con cuchillo y 6.694 con armas en todo el Reino Unido hasta el mes de septiembre de 2017.

En lo que tiene que ver con la capital británica, las cifras son más angustiantes debido a que se contabilizaron 12.980 delitos con cuchillos, 2.452 más que el año anterior.

Solo en la víspera de año nuevo, cuatro hombres fueron asesinados a puñaladas, entre ellos el joven de origen ecuatoriano, Steve Frank Narváez Jara, de 20 años. Narváez fue herido fatalmente en la madrugada, cuando asistía a una fiesta con sus amigos en Islington.


Las cifras no reflejan la realidad del problema

En el mes de marzo se contabilizan 22 asesinatos por la misma causa, lo que coloca a Londres por encima de Nueva York que registró 21 crímenes en ese periodo. En muchos casos, se señala a los migrantes como los culpables de esta situación. Sin embargo, sobre este tema, la psicóloga Claudia Turbet-Delof, miembro dela British Association of Counsellors and Psychotherapists (BACP) dijo a Express News que las cifras no responden completamente a la realidad.

Aunque los números están con frecuencia relacionados con ciudadanos de raza negra, explicó que los datos publicados por el Ministerio de Justicia establecen que arrestos y actividad criminal en lo general es de 18% para minorías étnicas y 82% para blancos. Por lo que la migración no es la responsable de este incremento. Adicionalmente, indicó en sus conclusiones que las personas de color tienen una mayor probabilidad de ir a corte por los delitos cometidos que las personas blancas, lo que refleja una marcada discriminación.


Para los especialistas, los cortes presupuestarios en actividades y espacios para jóvenes podrían más bien facilitar la proliferación de la criminalidad. En muchas áreas de Londres, las áreas destinadas a bibliotecas y centros deportivos, la ayuda financiera, las ofertas estudiantiles se han visto perjudicadas con los recortes. Estas medidas dejan en el aire a un porcentaje importante de la población de menores recursos que se ha visto abandonada y dejada a la deriva.


Los jóvenes en riesgo de incurrir en la violencia

En todo caso, el problema de la violencia persiste y la adolescencia es un momento clave para contrarrestarlo. A juicio de la psicóloga Claudia Turbet-Delof, “no existe una fórmula que pueda completamente erradicar la posibilidad de que nuestros hijos decidan involucrarse en actividades criminales”.

Sin embargo, explicó la terapeuta que, según su experiencia, en muchos casos, estos pandilleros buscan en la calle lo que no pueden encontrar en el hogar y es amistad, reconocimiento y cariño. “Algunos incluso se involucran en actividades criminales porque quieren ir a la cárcel de jóvenes donde muy posiblemente recibirán mejor trato que en casa”.

Su recomendación es que se logre una cercanía mayor con los hijos y que no exista solo una relación de autoridad. “Pregúntate ¿cuándo fue la última vez que escuchaste la oración completa que tu hijo/hija? ¿Sabes los nombres de los amigos/amigas de tus hijos? ¿Permites que hagan cosas por ellos mismos? Por ejemplo, ¿los dejas cocinar, acomodar su cuarto etc…, o crees que no son capaces de hacer las cosas como tú las haces? Y, por último, ¿comparas a tus hijos con los primos o hijos de otros amigos?”

Para Turbet-Delof, es más productivo que cada familia haga su evaluación para verificar qué tanta comunicación hay entre padres e hijos. En los testimonios que recibe a diario, los jóvenes señalan que no son escuchados y que no cuentan con la confianza de sus progenitores.

“Aquellos que se involucran con pandillas o actividades criminales, reportan que esos jóvenes que encontraron en las calles son gente que ‘los entiende’ y que estos espacios les dan un sentido de ‘identidad’ que quizás no encuentran en otro lugar”.