18 °C
Música

Robin Thicke sigue en problemas judiciales por la canción "Blurred Lines"

|


P25 Robin Thicke

Foto: tomada de Internet.


Redacción


La semana pasada una corte de apelaciones de Estados Unidos confirmó una histórica sentencia que ordena a Robin Thicke pagar 5,3 millones de dólares por el plagio de una canción de Marvin Gaye, desestimando las advertencias de que muchos artistas más podrí an enfrentar demandas similares.


El Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito en San Francisco emitió su fallo (que confirmó la sentencia 2-1) en gran parte por razones de procedimiento, esgrimiendo que no había bases legales para cuestionar el fallo de 2015.


Sin embargo, la jueza que estuvo en desacuerdo con la confirmación, Jacqueline Nguyen, dijo que tras revisar el contenido de fondo del caso estaba claro que "Blurred Lines" (lanzada en 2013) no copió la canción "Got to Give It Up" de Gaye, asesinado en 1984. "Difieren en melodía, armonía y ritmo. Sin embargo, al negarse a comparar las dos obras, la mayoría establece un precedente peligroso que golpea de forma devastadora a futuros mú sicos y compositores de todo el mundo", escribió en referencia a los otros dos magistrados.


La apelación había sido seguida de cerca por compositores, pues el caso marcó un hito con el respaldo de un tribunal a una querella de infracción de derechos de autor en momentos en que proliferan las demandas contra autores de grandes éxitos.


En un inicio, un jurado de Los Ángeles había ordenado pagar a la familia Gaye 7 millones de dólares por similitudes con "Blurred Lines", coescrita por el prolífico productor pop Pharrell Williams y que resultó la canción estadounidense más escuchada de 2013.


El monto se redujo más tarde a 5,3 millones, pero la familia de la leyenda del soul recibió además el 50% de los ingresos posteriores de la canción de Thicke y Williams.


Al explicar los motivos de la decisión mayoritaria de la corte, el juez Milan Smith dijo que las infracciones a los derechos de autor de la música son más difíciles de determinar que, por ejemplo, las relativas a un logotipo corporativo. La música, por la complejidad de sus elementos, es "más amplia", señaló.


Por lo tanto, los Gaye "no necesitan demostrar una identidad virtual para fundamentar su acción de infracción", sino simplemente mostrar similitudes sustanciales, escribió.


Smith dijo que era correcto que fuera el jurado el que decidiera si creer a los expertos que testificaron antes del juicio y rechazó las advertencias de Nguyen como una "exageración infundada".


"Por el contrario, nuestra decisión depende de principios procesales establecidos y la naturaleza limitada de nuestra revisión de apelación", escribió.


Nguyen dijo que la decisión amenazaba con extender la idea de copyright a géneros enteros. "Pero por la libertad de inspirarse en ideas de otros y expresarlas de nuevas formas, los artistas simplemente dejarían de producir nuevas obras, para gran detrimento de la sociedad", escribió.


"Los Gaye, sin duda, están contentos con este resultado. No deberían estarlo. Poseen derechos de autor de muchas obras musicales, cada una de las cuales (incluida "Got to Give It Up") ahora infringe potencialmente los derechos de autor de cualquier canción famosa que la precedió", concluyó Nguyen.