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El Tesoro sanciona ataque cibernético ruso

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Foto: tomada de Internet.


Por Carmen Chamorro García


La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha designado en estos días a 5 entidades y 19 personas, en virtud de la Ley para Contrarrestar a los Adversarios de Estados Unidos a través de Sanciones (CAATSA, por sus siglas en inglés) y la Orden Presidencial (EO) 13694, por “Bloqueo de la propiedad de ciertas personas involucradas en actividades significativas de ciberataques maliciosos”, en su forma enmendada, y codificada de conformidad con CAATSA, según ha podido saber esta corresponsal de fuentes procedentes de la diplomacia norteamericana en sede española.


En este sentido, la Administración norteamericana ha decidido enfrentar y contrarrestar la supuesta actividad cibernética maliciosa de Rusia, incluyendo su intento de interferencia en las elecciones de EE. UU., “ciberataques destructivos e intrusiones dirigidas a infraestructura crítica”, según ha ratificado el Secretario del Tesoro, Steven T. Mnuchin.


Por lo visto, estas sanciones específicas son parte de un esfuerzo más amplio para abordar los supuestos continuos ataques nefastos que emanan de Rusia. El Tesoro ha tenido la intención de imponer sanciones adicionales en virtud de CAATSA, basadas en la comunidad de Inteligencia, con la idea de responsabilizar a los funcionarios y oligarcas del gobierno ruso en sus supuestas actividades desestabilizadoras, cortando su acceso al sistema financiero de Estados Unidos.


Esta acción contrarrestará las actividades desestabilizadoras de Rusia, desde la interferencia en las elecciones estadounidenses de 2016 hasta la ejecución de ataques cibernéticos destructivos, incluido el ataque NotPetya, “un ataque cibernético atribuido al ejército ruso el 15 de febrero de 2018 en declaraciones emitidas por la Casa Blanca y el gobierno británico”, ha apuntada Steven T. Mnuchin. Según el Secretario del Tesoro, este ataque cibernético fue el ciberataque más destructivo y costoso de la historia. El ataque causó miles de millones de dólares en daños en Europa, Asia y Estados Unidos, e interrumpió significativamente el envío, el comercio y la producción de medicamentos a nivel mundial. Además, varios hospitales de Estados Unidos no pudieron crear registros electrónicos durante más de una semana.


Asimismo, desde al menos durante el pasado marzo de 2016, los actores cibernéticos del gobierno ruso también se han dirigido a las entidades del gobierno de EE. UU. y a múltiples sectores críticos de infraestructura norteamericana, incluidos los sectores de energía, nuclear, instalaciones comerciales, agua, aviación y manufactura crítica. En la reciente alerta técnica emitida por el Departamento de Seguridad Nacional y la Oficina Federal de Investigaciones se proporcionan indicadores de compromiso y detalles técnicos sobre las tácticas, las técnicas y los procedimientos.


Además de contrarrestar la actividad cibernética maliciosa de Rusia, el Tesoro sigue presionando a Rusia por sus continuos esfuerzos para desestabilizar Ucrania, ocupar Crimea e inmiscuirse en las elecciones, así como por su corrupción endémica y abusos contra los derechos humanos.


Por lo visto, hasta la fecha, el Gobierno norteamericano ha aludido a “sanciones adicionales a otros esfuerzos del Tesoro para abordar la actividad desestabilizadora que proviene de Rusia, incluida nuestra sanción de rusos por sus actividades relacionadas con el programa de sanciones de Corea del Norte, el programa Global Magnitsky y la Ley Sergei Magnitsky”. Como resultado de las acciones de estos días, todos los bienes de estos individuos sujetos a la jurisdicción de Estados Unidos quedarán congelados, y se prohíbirá a las personas de EE. UU. a realizar transacciones con ellos.