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La creciente amenaza del terrorismo en el siglo XXI

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Foto: tomada de Internet.


Javier Gamero Kinosita / Suiza


La Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) nos advierte de la nueva dimensión de la amenaza del terrorismo en lo que va del siglo, que ha alcanzado niveles impensables e insospechados, en virtud de que los medios tecnológicos y motivaciones de los Estados, grupos e individuos, para poder destruir a otros, se tornan cada vez más vastos, diversos y efectivos. El informe estadounidense establece que tanto los conflictos latentes como las bondades de la actual revolución industrial 4.0 (la era de la ciberindustria o industria inteligente) proporcionan a los terroristas, la posibilidad de operar en mayor escala. Es por ello, que el politólogo alemán Hierfried Münkler de la Universidad de Humboldt en Berlin en Alemania, ha denominado al neoterrorismo, como la nueva guerra del siglo XXI, que pone en riesgo la seguridad transnacionaI, calificándola como una guerra asimétrica, una guerra híbrida, una guerra irregular o una guerra civil molecular.


Un aspecto digno de resaltar en esta nueva forma de violencia colectiva es el compenente religioso, pues muchos terroristas justifican sus atentados violentos con una interpretación religiosa propia, cumpliendo obligaciones bíblicas o actos sacramentales, sendos ejemplos lo constituyen las secta Omu Shiinrikyo en Japón, la facción cristiana del Ejército de Resistencia del Señor en Uganda, los grupos terroristas del denominado fascismo islámico, Hamás en Palestina, Hezbolá en Libano, Al Qaeda en Arabia Saudita y el Estado Islámico en Irak y el Levante, entre otros. Según la CIA, la base geográfica del terrorismo de motivación religiosa, ha ido variando con el surgimiento de poderosas ideologías, que han ido generado un nacionalismo religioso violento, tales como el yihadismo salafista o wahabista, a través de Al Qaeda o el Estado Islámico.


Sin embargo, según los informes de inteligencia norteamericanos, existen otras fuerzas impulsoras o motríces en juego, que han de influir sustantivamente en la religión, subrayando que en el Oriente Próximo hay países, en donde el colapso de las estructuras estatales, ha creado espacios para los extremistas, verbigracia tenemos la guerra de poder entre Irán y Arabia Saudita, que ha agravado el sectarismo de los chiitas y sunitas, dando lugar a que algunos grupos de militantes, se hagan añicos por sus diferencias religiosas, sendos ejemplos son la agudizaciones de las tensiones de los militantes del cristianismo y los militantes del Islám en Africa Central o de los militantes de budismo en Myanmar o del nacionalismo hindú en India, que están inmersos en el terror y en conflictos beligerantes.


Los extremistas aprovechan de estas escaramuzas religiosas y del enfado de sus filigreses, para amalgamar sus frustaciones y sentimientos encontrados por la desigualdad, con los profundos sentimientos de su identidad religiosa. En la medida que las estructuras estatales de los países en desarrollo fracasen y se incremente la sensación de alienación, como consecuencia de la pérdida del trabajo tradicional en los países industrializadosos, la religión será siempre una fuente de sentido y continuidad, ante este rápido cambio de incertidumbre económica e inseguridad política, las personas virarán con toda seguridad hacia identidades e ideologías que les prometan sentido y continuidad.

Hoy en día, la tecnología de las informaciones permiten a las religiones difundir sus ideas y dogmas, teniendo muchas veces mayor peso e influencia en los pueblos, que la propia autoridad estatal, ella favorece el adoctrinamiento y reclutamiento de filigreses. Otro factor que juega un rol preponderante es la impresión existente en determinadas regiones, de la hegemonía de Occidente, que ha generado un efectivo llamado a la guerra para algunos grupos, con el fin de atacar al enemigo foráneo.


Al margen de la religión, la CIA identifica otros factores sociales y psicológicos que motivan a los individuos a participar del terror o enrolarse en grupos terroristas, entre ellos:


  1. una gran sensación de alienación de determinados sectores de la sociedad, a no ser que hayan perdido el vínculo con la corriente principal socio-cultural; por que no puedan participar en el proceso político, o sean excluídos de la prosperidad económica, o vivan en medios socio-culturales aislados, con escasos chances de casarse
  2. vínculos étnicos y de afinidad consanguínea existentes, que exigen redes sociales y familiares que demandan aventura, pertenencia y gloria
  3. tensiones étnicas-religiosas como es le caso entre chechenos y rusos, malaien y thais en Tailandia, musulmanes y budistas en Myanmar, o musulmanes y cristianos en Nigeria.


La privación de derechos, represión y la humillación inducen a un individuo a actuar violentamente en aras de lograr poder y control, con ánimos de venganza contra las estructuras de poder que son culpables de generar esa situación, la venganza salda las ofensas. El experto alemán en psicología criminal Wolfgang Schmidbauer, en su obra Psicología del Terror, subraya los orígenes bíblicos del terrorismo, al tratar de explicar porque los hombres jóvenes cometen atentados terroristas, remontá ndose al cainismo fraticida. Cain mata a Abel por sentirse discriminado ante Dios-Padre, por preferir a Abel, por no prestarle a él la atención debida, la víctima es Abel, pero él no es culpable, el acto lo genera Dios-Padre, mediante una actuación divina. Cain tenía la sensación que Dios-Padre era injusto con él, despertando ese impulso de venganza, esa era su legitimación.


Las nuevas tecnologías juegan un papel muy importante en el terrorismo global, hoy hablamos del ciberterrorismo, que permite al terrorista un mejor accionar en la comunicación, reclutamiento, logistica y eficiencia, hoy en día con un click en el maus de un ordenador se pueden producir daños más devastadores que una compañia blindada de tanques, con ellas se ha permitido al terrorismo internacional descentralizar su accionar, actuar subrepticiamente y tener más fácil acceso a las armas de destrucción masiva, para cometer sus atentados violentos (terrorismo nuclear).


La seguridad se ha tornado vulnerable, hoy los ejércitos se preparan para la batalla urbana, a diferencia de los grandes teatros de confrontación de las batallas en las fronteras, el espacio urbano es un laberinto de multiples dimensiones, zonas de estacionamiento, paraderos de bus, estaciones de tren, teatros, centros comerciales, vías subterráneas, centros históricos, calles y plazas. El terrorismo encontrará en este nuevo escenario urbano de guerra, una ventaja táctica para la guerra asimétrica, cada calle, cada barrio, puede ser un teatro de operaciones y blanco del terror. La amenaza viene de todas partes.