17 °C
Cultura

La fiesta de Fitur España 2018 Sabrosura colombiana

|

Imagen


Carlos Manuel Ruiz Suárez



Valió la pena esperar en el multicolor y concurrido stand de Colombia en la Feria Internacional de Turismo, Fitur, por su carismático embajador musical Gregorio Uribe. El joven músico bogotano coqueteando con su acordeón en mano dejó muy claro el por qué su país es pura “Sabrosura”, al ofrecer una breve pero emotiva actuación donde los ritmos tradicionales del país caribeño se mezclaron con la vanguardia de una generación musicalmente curiosa.


La Sabrosura de Colombia, carta de presentación en la Feria Internacional de Turismo más importante de Europa, viene de la gran diversidad de expresiones musicales, aproximadamente unos 1.025 ritmos folclóricos entre los más de 157 géneros provenientes de todas las regiones naturales de norte a sur. Tanto es así, que organizaciones como la Unesco, han declarado algunos de éstos ritmos como el vallenato, la música de marimba y los cantos del Pací fico Sur, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.


“Cuando me preguntan por la música colombiana pienso en dos palabras, sabrosura y diversidad. No sólo Colombia es el vallenato y la cumbia, estamos llenos de otros matices, colores, instrumentos y estilos influenciados por nuestras raíces indígenas, afro y europea”, destacó el cantautor Gregorio Uribe que, a pesar de que lleva 15 añ os viviendo en New York, se considera un investigador de los sonidos tradicionales de su país.


Entre el bullicio de las miles de personas asistentes al particular evento turístico, el apasionado de la música tradicional colombiana señaló que “el lugar y las circunstancias históricas han generado diversos estilos musicales”. Según Uribe, en la Región Andina, la mú sica es de origen indígena y campesina ya que relata el día a día. Ritmos como el bambuco, el pasillo y la guabina se tocan con instrumentos procedentes de Europa como el tiple y la bandola, hermanos de la guitarra española.


Dijo que en la región de los Llanos Orientales, donde no pocos extranjeros han zapateado al son las maracas indígenas, los cantos y rimas de los vaqueros colombianos se mezclan con la influencia de los instrumentos ibéricos como el arpa, la bandola y el cuatro. Estos cantos de trabajo con hermosas letras y ritmos de impresionantes improvisaciones, fueron declarados por la Unesco, el año pasado, Patrimonio Cultural de la Humanidad.


Al pasearnos por el Pacífico colombiano, caracterizado principalmente por su población afrodescendiente proveniente de la época de la conquista americana, la música de marimba y los cantos tradicionales forman parte del tejido familiar.

“Al norte encontramos la charimía, un ritmo que utiliza mucho los redoblantes, los platillos y el bombo, que datan de las bandas militares españolas y, si nos vamos al sur, los ritmos de burlas entre esclavos y colonos al son de los tambores fabricados por los propios músicos son parte de la cotidianidad”, explicó Uribe.


En la región Costa Caribe, más conocida musical e internacionalmente por las canciones que invitan al baile y a la alegría, la influencia tri-é tnica en varios conjuntos como el vallenato, con el acordeón europeo, la guacharaca indígena y la caja africana forman parte del folclor. “ Podemos hablar de más de mil sonidos”, manifestó el músico al tiempo que recordó la importancia del vallenato como género de la cultura urbana declarado también por la Unesco Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.


El prometedor artista colombiano cuenta con dos producciones musicales como cantautor- BigBand y, actualmente, se encuentra trabajando en su tercera interpretación que estará enfocada en el toque del acordeón. Es de hacer notar, que todos sus seguidores y fans han ayudado a crear sus discos bajo la estrategía de lo que hoy día es llamado crowdfunding, los cuales fácilmente se pueden conseguir en todas las plataformas digitales como youtube.


“Yo soy uno de los miles de músicos colombianos que está aprendiendo. A pesar de que vivo en New York, estoy haciendo una fusión de Big-Band con cumbia y vallenato. Mi música está inspirada en los ritmos tradicionales combinados con los nuevos. No hago mú sica tradicional sino que me inspiro en ella. Creo mis canciones basadas en mi propia experiencia para hacerlas personales”.


Gregorio Uribe, insistió en que la tradición y la vanguardia deben estar de la mano al recalcar que la música tradicional colombiana está viviendo un proceso de reinterpretación de su identidad con la incorporación de nuevos sonidos. “Hay músicos jóvenes que están buscando nuevas creaciones basadas en ritmos tradicionales. Están tratando de aprender de los maestros innovando piezas. Creo que es un buen momento para la llamada música ancestral porque hay mucha gente investigando en ella”.




Imagen 2


Véndeme tu país....


Todo Fitur es un “business”, un hervidero de actividades, contactos y citas entre unos 135 compradores internacionales y los 500 expositores de aproximadamente 39 países, entre los que destacaron por intereses particulares Reino Unido, Argentina, China, Rusia, India, Estados Unidos y, por supuesto, la oferta de Colombia.


Al abundar con el embajador musical colombiano, Gregorio Uribe, saltó la pregunta ¿Por qué Colombia es la tierra de la Sabrosura? Aquí su respuesta: “Mi frase personal para vender mi país es el lugar donde todos los caminos conducen a la música. Yo este año voy a empezar a llevar gente a Colombia para que vean como los colombianos hacen sus tambores, sus gaitas, como tocan el acordeón, como bailan, porque en cada esquina, vayas donde vayas, la música es el elemento más claro de nuestra cultura sin importar el estrato, la raza o la edad”.




Por un momento, Uribe y quien redacta éstas líneas, interrumpimos nuestra informal conversación para fijar las miradas en un grupo de jó venes colombianos que al son de la música urbana meneaban sus cuerpos como muñecos eléctricos entre los cientos de asistentes que los aplaudían frente al stand neogranadino. Sin dudas, un contraste de ritmos underground y toques de instrumentos tradicionales que ratificaron las acertadas impresiones de nuestro académico vocero.


Al retomar la charla, Uribe insistió en que la “Sabrosura de Colombia” se celebra con la diversidad musical que se mantiene de generación en generación gracias al uso de instrumentos propios y foráneos. “En Cartagena de Indias, un destino turístico tan importante, te levantas, caminas y vas a encontrar conjuntos de vallenatos por todas las calles. Después, en la Plaza Bolívar, consigues grupos que vienen de Palenque, una tierra donde en tiempos de La Colonia los esclavos armaron su propia música en su propio idioma. Otro ejemplo, San Jacinto, pueblo de donde son los gaiteros que han sido hasta nominados a los premios Grammy Latinos”.


Uribe, confesó sentirse muy orgulloso de su participación en Fitur ya que parte de la exhibición, como bien resaltó “es un mapa de Latinoamérica que muestra tradición e innovación”. Su impecable acento se hizo más fuerte al igual que el tono de su voz melodiosa para hacer sentir el sentimiento de felicidad que lo invadía al ver los cientos de visitantes que hacían largas filas para entrar y ver el baile virtual de La Champeta, una de las más interesantes atracciones de la exhibición colombiana.


“Esto me llena mucho y me motiva para decir que sí estamos en el camino correcto, que realmente la gente sí está sintiendo la música tradicional. Colombia, verdaderamente, se está enamorando de quien es. La Sabrosura no se quedará en una simple campaña para Fitur. Creo que es el mejor momento para mi país musicalmente, lo que me motiva a estudiar e investigar más y más...” 



Imagen 3