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Posición política de los países andinos frente el narcotráfico

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Javier Gamero Kinosita / Suiza 


Los gobiernos de los países andinos tienen una perspectiva distinta del problema del narcotráfico, ellos consideran a la región un campo de batalla, donde se da una confrontación entre el crimen internacional oganizado y las naciones afectadas, poniéndo con ello en riesgo no sólo la seguridad nacional de los países de la región sino también la seguridad continental e internacional. 


En consecuencia exigen un involucramiento directo de todos los países de la comunidad civilizada de naciones, ya que ellos también son parte del problema, toda vez que constituyen la demanda. La situación de los campesinos cocaleros Los campesinos cocaleros son considerados el primer eslabón de la cadena delictiva del narcotráfico y se les asigna el estatus de narcotraficantes. Los países andinos rechazan tal afirmación y exigen que debe hacerse una distinción entre campesino cocalero y narcotraficante. 


Los campesinos cocaleros se dedican al cultivo de la hoja de coca, toda vez que ellos no tienen otra posibilidad de dedicarse al cultivo de otros productos alternativos para subsistir. Encontrándose en condiciones precarias son ví ctimas de las organizaciones criminales, el campesino cocalero a diferencia del narcontraficante no depende del cultivo de la hoja de coca, él podría dedicarse al cultivo de otros productos si lograría colocarlos en el mercado. 


La economía de la coca estimula una gran demanda de consumidores posibilitando que organizaciones criminales intervengan violando las fronteras nacionales de estos paí ses. Similar experiencia se ha vivido en los denominados países del “triángulo de oro” (Tailandia, Burma y Laos) y de la “media luna de oro del Medio Oriente” (Afganistán, Pakistán e Irán) y en Vietnan respecto a los campesinos. Existe una gran diferencia entre los cultivos de coca y los cultivos de otros productos. 


En el caso de los cultivos de coca, son necesarios los narcotraficantes para su venta y comercialización, no es posible realizar transacciones económicas a través de actos jurídicos. Mientras que los cultivos de otros productos tienen que cumplir una serie de requisitos legales establecidos por el estado tales como inscripciones de sus propiedades en los Registros Públicos, declaración de impuestos, etc. 


La sitación ílegal en que se encuentran los campesinos cocaleros no les permite la integración como empresarios en un mercado legal y seguro. Los Estados de los países de la región deben ganarse la confianza de los millones de campesinos de las regiones cocaleras para rescatarlos de las garras de los «varones de la droga». Programa económico internacional Un amplio programa económico implica una corresponsabilidad de la comunidad internacional para lograr la sustitución de los cultivos de la hoja de coca por otros productos alternativos tales como el café, el cacao, el aceite de oliva, las frutas tropicales entre otros. 


La rentabilidad de estos productos dependen de las tecnologías de cultivo, de semillas mejoradas, fertilizantes adecuados, los cuales han alcanzado un alto nivel en Europa y Estados Unidos. Un elemento importante es asegurar una demanda a estos productos sustitutos en los mercados internacionales, por ello los países en desarrollo demandan a los países industrializados el establecimiento de tasas arancelarias preferenciales a estos productos alternativos para que tengan un acceso garantizado en sus mercados. A esto se le conoce como la «Iniciativa Andina». 


La cooperación internacional debe estar orientada a promover el desarrollo de cultivos alternativos a través de programas de crédito, capacitación, asistencia técnica, inversiones e infraestructura. Mejorando el nivel de vida y erradicando la pobreza de los campesinos cocaleros coadyuvarán a sensibilizar la conciencia de la población sobre el problema de producción, tráfico y adicción. Tambié n se exige la reducción de la demanda internacional y ejercer actividades de control efectivas en los países consumidores. Desmilitarización de los valles La militarización suscitada en los últimos años en las regiones cocaleras es una realidad que no fue prevista. 


Se han enviado grandes contingentes de tropas militares y policiales para combatir y reprimir el narcotráfico. Ello ha incrementado el clima de violencia en la región. Los países andinos postulan que la represión militar sólo debe ser complementaria a una serie de medidas políticas y económicas a nivel nacional como internacional. Por ejemplo, el control de la comercialización de armas e insumos químicos, que son fabricados o producidos en los países industrializados. Destrucción es un vocablo nefasto para los campesiones cocaleros, ellos prefieren hablar de sustitució n de los cultivos de coca. Ellos rechazan una erradicación brutal a través de medios mecánicos o quí micos.


La destrucción es una solución fácil pero perjudicial para los países de la región. El empleo de muchos productos bioquímicos ocasionarían una deforestación con daños ecológicos irreversibles. El suelo se tornaría infructuoso para la actividad agraria, flora y fauna serían destruidas, los bosques de la Amazonía tienen una importante influencia en el equilibrio ecológico del mundo. Con ello se originarí a no solo variaciones en los distintos microclimas de la región, sino darían lugar a una marcado cambio climático en el mundo.