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El apoyo del Reino Unido a la paz en Colombia

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Por Ulysses Maldonado 


El Padre Sterlin Londoño, Director de la Acción Pastoral Diocesana que trabaja con las comunidades afrodescendientes en la Diócesis de Quibdó, ha sido una figura clave durante algunos de los peores años del conflicto. 


También estuvo Bernardino Mosquera Palacios, Presidente del Consejo Comunitario de Paimadó, que es territorio de propiedad colectiva afrocolombiana y que está en la primera línea de la lucha para proteger los derechos humanos, comunitarios y ambientales en Paimadó. Express News habló con el padre Sterlin Londoño y Bernardino Mosquera sobre la situación que se vive en esta zona y en especial sobre la sentencia T-622 donde la corte constitucional ordena al gobierno "que ejerza la tutoría y representación legal de los derechos del río Atrato, en conjunto con las comunidades étnicas que habitan en la cuenca del río en Chocó". 


El río Atrato, con sus 750 kilómetros de longitud, es el eje central de las comunidades que habitan su cuenca, pero se está muriendo. En Carmen del Atrato la minería y un proyecto hidroeléctrico lo amenazan desde su nacimiento; en el Medio Atrato, la extracción ilegal de oro de aluvión lo envenena, y en el Bajo, donde los territorios se encuentran más golpeados por el conflicto armado, la explotación forestal cobra mucha más fuerza y termina por enfermar este afluente que llega casi muerto a regar sus aguas en el Caribe.


El 10 de noviembre de 2016 fue proferido el fallo de la sentencia T-622 que reconoce ͞al río Atrato, su cuenca y afluentes como una entidad sujeto de derechos͟. Es la primera vez que la corte más importante de un país profiere un fallo como este.


¿En qué va el cumplimiento de la sentencia? 


Apenas han pasado algunos meses desde que comenzó a correr el reloj para el cumplimiento de una sentencia que no solo es única en su fallo, sino que además representa un cambio en la jurisprudencia y en el seguimiento a órdenes de este tipo. El padre Sterlin Londoño dijo que desde el año 2015 las organizaciones del Chocó junto con la dió cesis de Quibdó han venido pensando cómo organizar un modelo económico alternativo ya que, por más de doscientos años, las condiciones de vida para la mayoría de la población cada día van empeorando, y las condiciones del río cada día se van deteriorando. 


¿Qué ha pasado con la política minera y la sentencia T-622? 


La sentencia se socializó el 30 de abril de 2017, estamos a menos de un año de la socialización y realmente se ha avanzado muy poco en el cumplimiento de las órdenes. Entonces aquí en Inglaterra como en Escocia hay organizaciones que han apoyado este esfuerzo como ABColombia y otras más. Hemos venido a dialogar con organizaciones y buscar apoyo político. No es fácil trabajar en Colombia, trabajar civilizadamente por estas cosas porque se contrapone a otro tipo de intereses económicos y políticos. Pero también queremos que desde acá se sienta que trabajar por el río Atrato es trabajar por la vida en el planeta. En Escocia se busca realizar un trabajo más de acercarnos a académicos tanto de Colombia como de allí para mirar cómo se aborda la recuperación del río.


¿Qué sucede con la minería artesanal?


En este momento está en crisis. Hasta la década de los noventa era una labor que se hacía de la mano con otras prácticas tradicionales y no era la única ocupación de la gente ya que ésta se encargaba de hacer otras cosas dependiendo del mes del año, así mismo se dedicaban bien a la pesca en los primeros meses, a la agricultura, y después de ello sí iban hacia la minería, pero no se dedicaban exclusivamente a esto sino que allí también se pescaba, se sembraba, se iba de caza y en ese tiempo se dejaba la minería en otros meses y se producía para el mercado local. 


Todo eso desapareció, ahora mismo es una práctica que está en crisis por varias razones; una de ellas es que ya no se consigue el metal fácilmente, tampoco se puede practicar en el mismo lugar, ni las condiciones de práctica superan la capacidad de la tecnología empleada para ello y otra razó n es que los actores armados aún están en el territorio.


¿El proceso de paz ha llegado o no? 


El proceso de paz ha llegado en una mínima parte al Chocó, yo llevo veinte años de trabajo como sacerdote y solo en diciembre de 2017 tuvimos un mes en donde ni el ELN y las Farc estaban en combate, era lo que hacían tradicionalmente, lo que en sí es un pequeño alivio, pero las victimas están todavía sin reparar y sin voluntad política para reparación colectiva, no hay voluntad política. Casos emblemáticos como Bojayá, por ejemplo, que hemos acompañado, hoy estamos a 15 años después de la tragedia de Bojayá y aún se está en proceso de reconocimiento de los cuerpos de las personas que murieron.


¿Qué pasa con las compensaciones sobre territorios despojados que reclama la comunidad como propios?


Sí, se ha hecho mucho. Acaban de levantar la oficina de restitución de tierras del Chocó, entonces en un territorio donde hay afectaciones es…(sic) hay más de quinientas reclamaciones por parte de comunidades no étnicas para restitución de tierras y en cuanto a las comunidades étnicas, afros e indígenas hay cientos de procesos de restitución de derechos territoriales y no ha habido un solo proceso ejemplar donde se diga que se ha restituido derecho territorial en primera medida y en segunda medida, la unidad de restitución nos decía que no podía abarcar muchos territorios porque no tenían las capacidades para hacerlo. El Ministerio de Defensa está diciendo que no tiene capacidad para brindar garantías de protecció n a algunos territorios que han solicitado la restitución de derechos territoriales y el Ministerio de Agricultura también dice que no tiene la capacidad para las garantías agrícolas. Entonces, en ese orden de ideas se muestra que hay poca voluntad política para la restitución de derechos territoriales. 


¿Cuál es la propuesta de modelo económico para el Chocó? 


La sentencia del río Atrato está planteando que una de las órdenes es que el gobierno responda, que el gobierno contribuya al desarrollo de los planes alternativos de desarrollo que tienen tanto las comunidades indígenas como las comunidades afro. Estos son planes que han sido consultados, construidos y diseñados con participación de todas las comunidades y de todos los sectores poblacionales. De manera que hay unos acuerdos mínimos y esos planes son amigables con el medio ambiente y en este momento no cuentan con el apoyo del gobierno. 


¿Cuál es el mensaje que les diría a los europeos que vienen a visitar? 


Ya tenemos unos aliados amigos aquí que nos han venido acompañando en el proceso y lo que queremos es seguir visibilizando la problemática que tenemos, la del río Atrato, y a través de ella que se siga multiplicando esa información, que se siga brindando el apoyo que nos han dado hasta ahora y si se puede aumentar, no solamente en lo económico, sino en lo político para que las comunidades nuestras puedan tener paz y puedan tener su propio desarrollo como lo estamos buscando.


¿La comunidad internacional puede presionar más? 


La comunidad puede presionar y, es más, debe sumarse a este esfuerzo que es una tarea doble y a nivel de sociedad común y corriente creo que necesitamos que haya en este continente guardianes y guardianas del Atrato que quieran aportarle a este proyecto de vida, dice el padre Sterlin Londoño. Hay proyectos de conservación, nos decían y que se están llevando a cabo por parte de la comunidad Europea. Si esos proyectos se llegan a viabilizar en nuestras comunidades eso puede reducir por ejemplo, el impacto ambiental y mejorar la calidad de vida de los habitantes, siempre que lleguen porque a veces se quedan en Bogotá y no llegan a las comunidades que realmente los necesitan.


DESTACADO: ͞Trabajar por el rio Atrato es trabajar por la vida en el planeta͟. Sterlin Londoño de la Diócesis de Quibdó.