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TURISMO

Bagdad, la ciudad perdida del medio oriente
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SALUD


Neurosis, la enfermedad del miedo
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SALUD

La hipocondría
Cuando la enfermedad solo está en la mente

A veces hemos tenido la necesidad de ir apresuradamente al médico por una dolencia que nos impide continuar nuestras actividades, pero al ser examinados resulta que su diagnóstico es satisfactorio demostrando que estamos en perfecto estado, ¿qué sucede entonces?


Los pacientes con esta patología suelen acudir con mucha frecuencia a chequeos médicos. consumer.es

Yenny Bejarano
Redacción Bogotá


En ocasiones un dolor de cabeza, un pie hinchado o un intenso malestar de estomago, han causado preocupaciones y alteraciones hasta el punto de ir inmediatamente al médico a que nos receten medicinas para estos incómodos dolores, todo esto se considera normal y apropiado para la salud y el bienestar humano.

Lo que es extraño es cuando una persona cree infundadamente que padece una patología grave y su obsesión por ir al médico se acelera constantemente resultando ser esas dolencias "inventadas" o exageradas, de ahí que se habla de la enfermedad imaginaria, la hipocondría.

La hipocondría es un mal mental que llega a ser muy severo ya que afecta la calidad de vida de quienes lo padecen y de sus familiares. El interés por la propia salud es algo totalmente natural de hecho es una reacción para mantenernos con vida, pero cuando se convierte en una obsesión es imposible liberarse de ella.

En los casos más graves se puede llegar a pensar que tiene una enfermedad y comenzar a visitar al médico repetitivamente, podemos diferenciarnos en la intensidad pero todos sin excepción hemos sufrido este tipo de ansiedad por la salud.

Aunque ésta se presenta con mayor frecuencia en hombres entre los 30 y los 40 años y mujeres entre los 40 y 50, también hay niños y jóvenes que la padecen. Todos estos "enfermos", viven esperando que el médico les diga que tienen algo grave para estar tranquilos, aunque les dura poco, porque prontamente empiezan a "sentir" nuevos síntomas.

El problema es que este tipo de enfermedad genera angustia y preocupación a la familia, los gastos se elevan por las repentinas visitas a hospitales y las constantes quejas de inestabilidad.

Los hipocondríacos son muy sensibles al dolor físico por lo que un simple piquete, golpe o raspón, aparición de lunares, pequeñas heridas, toses, incluso latidos del corazón, movimientos involuntarios, o sensaciones físicas no muy claras. Suele convertirse en todo un evento y tormento, ya que desean que todos los demás vean como muy grave su problema.

Esta dolencia puede permanecer prolongadamente en la persona, el temor a estar enfermos y a morir inevitablemente por esa causa. Aunque el médico le asegure que no tiene nada, el hipocondríaco solamente se queda tranquilo un rato, pero su preocupación vuelve de nuevo. Así se realicen innumerable chequeos en su cuerpo y no haya indicios claros de alguna dolencia, sean sanos y rozagantes, cada paso dado (o que tal vez no se animan a dar) está atrapado en ese pánico.

Actualmente no existen datos que confirmen que esta enfermedad es hereditaria. Pero en la mayoría de los casos se estableció que los padres de los hipocondriacos fueron personas que se preocuparon considerablemente con su hijos que por un resfrió no los mandaban al colegio. Y luego, en su vida adolescente y adulta joven, el hipocondríaco es ya aquel que no tomará conductas de riesgo, que será prudente al conducir y no cometerá excesos, entonces la familia suele apoyar sus actitudes, no lo ven mal.

Causas de la Hipocondría

Estos vienen a ser factores que favorecen el desarrollo de la enfermedad, más que causas en sí mismas.
Muerte o enfermedad grave de alguien cercano.
• Alguna historia de error médico que lo impactó.
• Haber sufrido enfermedades en la infancia.
• Crecer en un ambiente donde se hablaba de sufrimientos.
• Centrarse demasiado en sí mismo.
• Inconscientemente querer llamar la atención.
• Rumores sobre síntomas, salud, enfermedad y sus consecuencias.
• Aparición de enfermedades reales que confirmen las creencias.
• La persona centra la mayor parte de su vida en la vivencia de estar enfermo.
• El abandono de interés y la falta de actividad llevan a atender más a las propias
sensaciones.
• Atención continuada a la persona y sus quejas por parte de sus conocidos.

Lo peor, además del sufrimiento del paciente, es que la hipocondría afecta su calidad de vida, ya sea en el ámbito laboral, social como personal. Si continúa la angustia y preocupación, y ya se comprobó que la persona no tiene ninguna enfermedad física, hay que verificar si existe un trastorno psicológico.

El tratamiento que se utiliza en estos casos es buscar el reaprendizaje del paciente, se busca que el paciente acepte sus miedos sus miedos sin luchar contra ellos. Se puede trabajar con distintas técnicas de manejo de la ansiedad, esto con el fin de permitir que el paciente reconozca las sensaciones corporales y neutras, desensibilizando ante la patología y ubicando al miedo en un área razonable.

Otro procedimiento que se utiliza en estos casos es analizar el estado del hipocondriaco por medio de un cuaderno, esta herramienta la puede utilizar el paciente anotando las ideas que lo asaltan, la acción automática que eso suscita, la emoción que genera y el pensamiento.

Así mismo se le propone la hora de la preocupación: se le pide que no piense en su temor durante todo el día, pero que sí reserve algunas horas para hacerlo, y hasta cansarse. Y pasa tanto tiempo pensando en su miedo básico que llega a aburrirse. Pero, sin embargo, nada ocurre después, entonces el temor obsesivo va cediendo.

El objetivo primordial de este tratamiento no es que deje de ser hipocondríaco, pero que conviva razonablemente con su problema. Y, en etapas posteriores, animarlo a cosas más riesgosas, pero cuando le haya perdido el miedo a los pensamientos.

 

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